Pero él, fundamentalmente, no cambia; permanece siendo el mismo como individualidad consciente. Entre año y año escolar, se beneficia de un período de descanso que le permitirá hacer un balance de los conocimientos adquiridos y repasar los conceptos necesarios dependiendo de la calidad del trabajo realizado, deberá repetir el curso o pasar a la clase siguiente.
Al finalizar sus estudios, en la adolescencia o ya siendo adulto, deberá pasar un examen que marcará el fin de un ciclo de su existencia y el inicio de otro, el de su vida profesional.

Tampoco el alma tiene la misma facilidad para guardar el recuerdo de las encarnaciones anteriores que el niño el de sus escolarizaciones pasadas.
Pero esto no significa que no se puedan recordar, sino que para conseguirlo es preciso realizar cierto tipo de trabajo místico.
Otra diferencia que se puede señalar entre el desarrollo de la escolaridad y el proceso de evolución espiritual, está en el examen final, en el caso del alma es el mismo para todos, o sea, llegar a la perfección.

Es cierto que esta comparación no explica todos los aspectos de la evolución anímica, pero puede dar una idea del proceso general que sigue ésta.
Así como un niño no puede adquirir el dominio total del conocimiento humano al finalizar un año escolar, el alma no puede alcanzar la perfección en el transcurso de una única encarnación. Por otra parte, sería ridículo llevar a un niño a la escuela para sacarlo al final de un curso maternal, como también sería ilógico que el alma se reencarna una sola vez, a continuación, acceder a ún más allá donde permanecerá durante largo tiempo a la espera del juicio final.
Pues si chavalín, el libro de la vida se compone de varios capítulos, y cada capítulo de varias hojas, hasta completar la historia, muy bien escrito.
ResponderEliminarBesinessssss.
Cam..........