jueves, 23 de febrero de 2017

miércoles, 22 de febrero de 2017

Silencio y conexión con lo divino

La experiencia del silencio en la meditación lleva nuestra energía mental y emocional a un punto de concentración donde encontramos la quietud. Sin esta quietud interna, en los conflictos nos comportamos a veces como una marioneta arrastrada por las diversas cuerdas de las influencias externas. Este punto de quietud interior es la semilla de la autonomía que corta tales cuerdas y termina con las pérdidas de energía.

El silencio sana. Es como un espejo. El espejo no culpa ni critica, pero ayuda a ver las cosas como son, ofreciéndonos un diagnóstico que nos libera de los pensamientos erróneos. El silencio nos devuelve la paz original del ser, una paz que es innata, divina, que cuando se invoca fluye por el ser armonizando y sanando cada desequilibrio. El silencio es completo y pleno, amable, poderoso y tremendamente activo. 

En el silencio profundo y sereno de la meditación, en la contemplación de tal silencio pleno, se nos abren las puertas a esta comunicación divina y trascendente. El silencio es el puente de comunicación entre lo divino y lo humano, me abre a la experiencia del amor de Dios. El silencio espiritual prepara el corazón y la mente para comunicarme con Dios.

El silencio espiritual me da energía pura y altruista de la Fuente Creativa, abriendo horizontes ilimitados de nueva visión. Para liberar al ser de la negatividad, requiero silencio. Absorto en la profundidad del silencio, inicio un proceso de renovación interior. En esta renovación, la mente se limpia, facilitando una percepción diferente de la realidad.

El silencio es el lenguaje para comunicar con Dios. Silencio unido al amor. Donde hay amor, la concentración es natural y estable, como una llama serena de una vela que irradia su aura de luz. Cuando la mente humana está absorta en el pensamiento de Dios, la armonía de la reconciliación se siente en profundidad.

En esta unión silenciosa de amor uno llega a estar completamente reconciliado, no como un proceso intelectual, sino como un estado de ser.

lunes, 20 de febrero de 2017

Alimentos Ecológicos: más sanos, nutritivos y sostenibles según un informe del Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo ha publicado un informe en Diciembre de 2016 en el que se detallan las consecuencias de los alimentos ecológicos y la agricultura ecológica en nuestra salud.
El estudio está elaborado por el Panel de Ciencia y Tecnología del Parlamento Europeo y analiza la actual evidencia científica en todo tipo de cuestiones relacionadas con los alimentos ecológicos, la agricultura ecológica y la salud, como por ejemplo:

 Estudios sobre la salud humana de los alimentos ecológicos ; estudios epidemiológicos, efectos de una dieta basada en productos ecológicos en alergias y enfermedades inmunológicas, estudios clínicos comparativos entre alimentos ecológicos y convencionales, efecto de pesticidas presentes en alimentos en la salud, conclusiones.
ºº Estudios sobre el consumo de alimentos ecológicos y dietas sostenibles > sostenibilidad ambiental de los alimentos ecológicos, potencial de la producción ecológica para una dieta más sostenible, conclusiones.
ºº Estudios experimentales in vitro realizados en animales > en el sistema inmunológico, en fertilidad y efectos sobre la salud, conclusiones.
ºº Pesticidas > exposición a los pesticidas de productores y consumidores, efectos en la salud, conclusiones.
ºº Composicón de los cultivos y el sistema de producción > fertilización en agricultura convencional y sus efectos, concentraciones de vitaminas, fenoles y metales tóxicos, conclusiones.
ºº Alimentos de origen animal > Cómo afecta la alimentación al animal, efectos en la composición de alimentos de origen animal, conclusiones.
ºº Bacterias resistentes a antibióticos > uso de antibióticos en la producción animal, resistencia a los antibióticos y amenazas para la salud humana, conclusiones.
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En este informe elaborado por el Parlamento Europeo no sólo se ha querido investigar sobre qué alimento, ecológico o convencional, es más saludable, sino también qué sistema de producción es más sostenible.
El informe ofrece datos tan interesantes como que los alimentos ecológicos podrían reducir el riesgo de alergias u obesidad, ya que, en general, los consumidores de productos ecológicos son más conscientes de la importancia de llevar una buena alimentación para mantener la salud y suelen realizar una dieta más saludable.

Cuando se hace una comparativa de los nutrientes de alimentos ecológicos y alimentos convencionales se obtienen los siguientes datos:
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina C
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en vitamina E
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina A (β-carotenos)
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en fenoles, sustancias que juegan un papel muy importante en la prevención de enfermedades como las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer.
  • Los alimentos convencionales tienen mayor contenido en metales tóxicos como el cadmio.
  • Los alimentos ecológicos de origen animal tienen mayor contenido en omega 3
  • Los alimentos convencionales que provienen de la producción animal desarrollan bacterias resistentes a los antibióticos (restringidos en producción ecológica). El uso de antibióticos en la cría convencional de animales representa una preocupación para el Parlamento Europeo y la OMS porque interfieren con los tratamientos médicos en las personas y se crean bacterias resistentes a los antibióticos. Está considerado como un riesgo de salud pública.
Por otra parte, estudios epidemiológicos sobre el efecto de agrotóxicos como insecticidas y pesticidas, que están restringidos en la agricultura ecológica pero no en la convencional,  señalan los efectos negativos de los productos fitosanitarios en el desarrollo de las funciones cognitivas (memoria, atención, planificación, aprendizaje, orientación, lenguaje, razonamiento…) de los niños según los niveles actuales de exposición a estos químicos. Estos riesgos tan serios pueden ser minimizados con el consumo de alimentos ecológicos, especialmente durante el embarazo y la infancia.
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En cuanto a los cultivos procedentes de agricultura ecológica y a los procedentes de la agricultura basada en pesticidas, se sabe que hay diferencias en la composición de unos y otros. Otros productos ecológicos de origen animal, como la leche y la carne, poseen mayor contenido en ácidos grasos esenciales Omega 3 comparado con los que provienen de ganadería convencional.

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Otro parámetro que se ha estudiado a la hora de comparar los cultivos ecológicos con los convencionales es el cadmio (mencionado anteriormente). Este metal tóxico se encuentra en mayores cantidades en los cultivos convencionales debido al uso de abonos y fertilizantes sintéticos. El cadmio se acumula en el hígado, riñones y en el tracto gastrointestinal, provocando todo tipo de efectos adversos sobre la salud:
  • Anemia
  • Diarrea
  • Problemas durante el crecimiento
  • Anomalías en los huesos (osteoporosis, osteomalacia)
  • Daño renal
  • Decoloración de los dientes
  • Enfisema pulmonar
  • Infertilidad
  • Daños en el sistema nervioso central
  • Daños en el ADN
  • Daños del sistema inmunológico
  • Desarrollo de cáncer.
Pero además el cadmio puede acumularse en en ecosistemas naturales principalmente de ríos y suelos donde es absorbido por las plantas y los animales que viven en estos entornos y de ahí pasar a la cadena alimentaria. Otro gran perjuicio del cadmio es el daño causado en microorganismos beneficiosos del suelo para la fertilidad de la tierra y de las lombrices. Por eso la utilización de fertilizantes sintéticos que hace la agricultura convencional está asociada al empobrecimiento de la materia orgánica de los suelos y a su baja fertilidad.
Recordemos que en la Unión Europea hay 389 sustancias aprobadas para el uso en agricultura convencional frente a 35 para el uso en agricultura ecológica. Según la EFSA, de estas sustancias hay 28 que están categorizadas como carcinógenas, 2 categorizadas como agentes mutagénicos del ADN, 28 son tóxicas para el sistema reproductivo y 5 son disruptores endocrinos, todos ellos se usan actualmente en agricultura convencional pero no en agricultura ecológica.
La perspectiva agroecológica sobre cómo prevenir y combatir plagas y enfermedades en la producción de alimentos reduce la exposición a estos tóxicos tanto a los productores como a los consumidores y esto también revierte en un menor gasto público para hacer frente a los problemas de salud causados por los pesticidas de la producción convencional.
El objetivo de esta investigación es abrir el acceso al conocimiento actual sobre los alimentos ecológicos y la producción ecológica y cómo contribuyen a la mejora de la salud humana y medioambiental.
Eco-agricultor
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