
Cuando tenemos una confrontación con alguien, lo último que queremos es perder más de nosotros mismos. En lugar de ello, maneja la situación en una forma proactiva. Detente y ve lo que ocurre detrás de la cortina.
Recupera las chispas.
La grandeza es alcanzada por aquello que superamos, no por lo que conseguimos.
Cuando no escuchamos a las personas, la Luz no nos escucha a nosotros.
¿Cuán a menudo estás en una conversación pero no estás realmente escuchando porque ya has formado tu propia opinión? O te cierras. O no puedes aguantar estar equivocado.
Sea cual sea la razón, supéralo. Aprende a escuchar. Aunque sea sólo para asegurar que tu propia voz sea escuchada.
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