La humildad que está centrada en el ego se convierte en humillación, en donde al ego se lo limita o elimina. El ego es un componente necesario de su totalidad en cuerpo, mente, emociones y espíritu. No es posible limitar a uno de sus aspectos y seguir siendo enteros. El ego necesita participar en su viaje de vida, pero en equilibrio con el espíritu y no por delante ni por detrás de él. Si al ego no se le da su voz, éste va a desafiar a la humildad y hacerse arrogante. Es posible ser a la vez humilde y poderoso, cuando la humildad emana del reconocimiento del alma de la divinidad interior.

Los humildes son los más poderosos entre ustedes. Ellos no temen perder poder, no son arrogantes ni controladores, no necesitan dominar porque su ego está equilibrado con el espíritu. El maestro acepta la humildad dentro del contexto de recibir orientación del espíritu, buscar la iluminación y entregar la voluntad humana a la Voluntad divina. Ser humilde afirma su poder y transforma su camino conforme abrazan el potencial ilimitado de sus aspectos más elevados. Cuando saben que su mayor poder emana de la humildad, de ser humildes y rendirse a la voluntad divina, su camino de vida se despliega para expresar ideas y potencial que el ego ni siquiera puede empezar a imaginar. Sean humildes, entréguense a la Voluntad divina, permitan que el ego encuentre paz en el espíritu y su humildad les ayudará a crear la poderosa realidad, abundantes bendiciones, amor y alegría que es el regalo de su alma a ustedes.
Mensaje del Arcángel Uriel canalizado por Jennifer Hoffman
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