
Cuanto bien aportaríamos a nuestro ser interior si hacemos un habito de meditación, más allá de la oración diaria para llegar a alcanzar niveles superiores de nuestra conciencia superior,
A lo largo de la historia se nos ha intentado desvincular con nuestro ser divino que nos conecta con el Padre y con toda la creación, si fuimos creados a su imagen y semejanza por que subestimar nuestra capacidad espiritual que es el vehículo que nos conduce a reconocer esa conciencia superior y nos lleva hacia senderos de trascendencia espiritual.,
Para comenzar a ponerle alas a nuestra alma, deberíamos comenzar por aquietar nuestro interior, buscar un tiempo en que podamos estar a solas con nosotros mismos, quizás alejados de la tv, del bullicio normal del hogar, de teléfonos y de todo lo que pueda distraer nuestra atención e impedir la necesaria concentración. De ser posible conseguir sentarnos cerca de plantas, de flores , acercarnos a la naturaleza y sentir cuanta energía es capaz de emanar, haz una rutina, poco a poco cuanto mas nos acostumbremos iremos adentrándonos en la calma y el silencio, entonces con los ojos cerrados y una actitud de total quietud, invoquemos a nuestro ángel guardián, él será nuestro guía para transportarnos y emprender vuelo. La meditación profunda podría incorporar un mayor grado de intuición y además llevarnos a una maravillosa sensación de paz interior perdurable que invada todo nuestro ser sintiendo esa chispa divina que vive dentro de nosotros y podrían además darse las circunstancias para que se desplieguen dones que quizás en el pasado estaban dormidos y puedan ahora salir a flote, Ponle alas a tu alma, viaja con tu ángel hacia dimensiones divinas, incorpora a tu día a día un momento para la oración y la meditación profunda y permite que tu espiritualidad alcance niveles nunca antes imaginados elevando tu conciencia superior,
La meditación es una excelente técnica para vivir hoy en día en la ajetreada sociedad moderna, de eso no hay ninguna duda, pero sólo con que cada día nos aquietáramos un poco, como dice la entrada, y estuviéramos unos minutos en silencio, con nosotros mismos, sería más que suficiente para dar un salto cualitativo en la calidad de nuestra vida, tanto interior como exterior.
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