
Si observamos la creación de las enfermedades en su verdadero origen, dejaremos de pensar que nuestra salud puede depender de factores externos como tenemos la tendencia a creer. Al no darnos cuenta del verdadero origen de una enfermedad podemos pensar que otros factores han sido los responsables de la perdida de la salud. Al no observar las verdearas causas de la enfermedad, buscamos soluciones en el lugar equivocado, obteniendo a cambio una tranquilidad que solo nos permite dejar de sentir dolor físico o salir de la emergencia.

La alimentación adecuada puede ayudarnos a sentirnos bien, pero la salud no depende exclusivamente de ella. Es así como he atendido personas con graves enfermedades que han sido muy cuidadosas con su cuerpo físico, otorgándole todos los cuidados de que él requiere en cuanto a ejercicio o alimentación y he visto en sus rostros la gran interrogante que se les presenta cuando descubren que de igual manera han enfermado.
Los sistemas económicos nos han hecho creer que es necesario, y más que eso, que es imprescindible, contar con un buen sistema de salud que asegure las atenciones médicas que se requieren como medida para cuidar la salud. En sus propagandas ellos dicen que seas responsable, que obtengas el mejor plan para asegurar tu bienestar y obtener los medicamentos que te aseguran una buena salud. Es verdad que un buen respaldo de atención en casos de urgencia es deseable, pero la primera prioridad no se basa en contar con estos sistemas. Lo primero es equilibrar nuestras emociones y alinear nuestras creencias al bienestar que la Fuente nos otorga en forma gratuita. En este caso la prioridad cambia y observamos que los propulsores de estas iniciativas nos están entregando el mensaje invertido.
Demasiadas veces pensamos que enfermamos porque estamos experimentando problemas de relaciones con la pareja, con la familia o en el trabajo. Pero en realidad estamos enfermando porque no hemos comprendido que cada cual tiene su proceso y que aún nos queda camino por recorrer para relacionarnos en amor incondicional. Puede ser adecuado cambiar de pareja o de trabajo cuando las cosas están complicadas, estamos sufriendo y desgastándonos energéticamente. Pero en realidad seria de mayor significancia descubrir qué es lo que no podemos perdonar en esas relaciones para que lo estemos pasándolo tan mal. Este entendimiento nos otorga libertad para movernos y disfrutar de una mejor calidad de vida sin la necesidad de volver a encontrar los mismos problemas a la vuelta de la esquina una y otra vez, pensando que tenemos mala suerte o enfermando como consecuencia de ello.
Los problemas económicos son también una gran fuente de dolor para muchas personas. La tensión que se vive bajo este inconveniente genera mucha tensión y mucho estrés que a la larga perjudica la salud. Muchas enfermedades son derivadas del sufrimiento emocional causado por la angustia de los problemas económicos. Tenemos la tendencia a pensar que una vez eso sea superado, nos sentiremos mejor y no nos damos cuenta de que la solución es justamente al revés. Primero deberemos recordar que somos hijos de un Padre generoso, que nuestro sustento se encuentra asegurado, que nuestros dones están disponibles y que nuestra imaginación nos puede llevar a mejores posiciones económicas para que todo marche más ordenado y fluido, mejorando nuestra salud de inmediato.

Podemos pensar que algo o alguien nos enferma, pero en realidad, es bastante necesario darnos cuenta de que una parte de nosotros se encuentra bloqueando el normal y natural fluir de las energías de nuestro Ser como respuesta al miedo a sufrir lo que no queremos experimentar.
Pocas veces tenemos la paz mental y emocional para enfocar nuestra visión en la vida que queremos disfrutar, teniendo la paciencia y la delicadeza de su diseño en el interior de nuestro Ser ajustándonos a la intención de la Fuente que solo quiere nuestros bien.
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