El primer día de invierno es un preludio de la primavera. La Tierra ya se prepara para el gran florecimiento que ya empieza a brotar. La nieve cubre la Tierra y la mantiene en calor. La fría nieve mantiene el calor de la Tierra. Cada una de las cosas es una bendición. La nieve es una bendición. El frío es una bendición. Si no hubiese frío, ¿cómo podría haber nieve que acolche la Tierra?
La misma nieve que calienta la Tierra también la enfría. La nieve misma se asocia con la temperatura de la Tierra. Todo reajuste es automático. No tiene que decirse a la nieve lo que tiene que hacer. No tiene que decirse a la Tierra lo que tiene que hacer. La nieve no tiene que decidir cuando derretirse como tampoco tiene que resistirse a ello. En esta forma, la nieve en derretimiento se asemeja a tu corazón abierto.
La naturaleza tiene su propósito bien definido. Mantiene todo en equilibrio y armonía. Esto es natural. La naturaleza no pide segundas opiniones. Y su propósito es igual que su gozo. Cumplir el propósito es una cosa muy maravillosa. Tú, por ejemplo, anhelas saber tu propósito, tu propósito específico.
Amados, ustedes ya saben claramente qué no hacer. No quiere esto decir que deban causar disputas o levantamientos. No se trata de juzgar o criticar. No es que ustedes tengan que dirigir las vidas de otras personas. No es que es tengan que ser desdichados. No se trata tampoco de que deban andar a rastras. No es que tengan que resistirse al cambio. No es que tengan que forzar el cambio ni sobre ustedes ni sobre otros. Sean como las estaciones y prosigan su marcha con felicidad.
Tu propósito específico te encontrará. No tienes que romperte los sesos para descubrirlo. Tu propósito divino revolotea a cada paso del camino. Estás destinado a cumplir tu propósito. No tienes que saber cual es tu propósito para cumplimentarlo. No tienes que saber nada por anticipado. Simplemente, inclínate para esparcir bendiciones luego de bendecir todo sitio donde te encuentres. ¿Qué bendición a compartir puedes derramar en este mismo momento?
Quizás veas la vida en la Tierra como un enorme rompecabezas y quieras terminar de armarlo. Te gustaría disponer de esa última pieza para completarlo y disponer de un solo lugar para ponerla. Te gustaría que la vida fuese ese salto. Incluso la vida relativa tiene su propia perpetuidad y cada vez mayores ensueños. El rompecabezas está sin terminarse en su totalidad, pero cada una de las piezas tiene su propia compleción ya sea que haya encajado o esté por encajar.

Ustedes están más allá que un remo. Ustedes son el Ser Humano que propulsa los remos, el que realiza los movimientos una y otra vez. Todo el tiempo, ustedes y sus brazos, como remos, son instrumentos para propulsar el barco de la vida. Hagan lo que tengan ante ustedes y háganlo felizmente.
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