
Pero meditar requiere una preparación. Aquél que empieza a meditar sin haber adquirido cierta disciplina interior, es decir el dominio de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus deseos, comienza vagando por las regiones inferiores del plano astral. Ahí remueve a su paso toda clase de capas oscuras, habitadas por entidades a menudo hostiles hacia los humanos, y lo que entonces vive se llama delirio, fantasmagoría y no meditación.
Antes de practicar la meditación, es necesario poner orden primero en nuestro ser psíquico, de lo contrario, incluso este ejercicio tan útil y saludable puede llegar a ser muy peligroso."
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