
Hoy mismo, en este preciso momento, puedes tomar una determinación final sobre este tema. Puedes decidir quedarte atrapado en lo mismo de siempre o puedes tomar la firme y solida determinación de que esta vez sí aceptarás mejorar tu situación económica. Si decides aceptar el cambio, el cambio se producirá. Sin esta firme determinación nada podrá suceder.
Tu aceptación de mejorar y recibir lo que te corresponde es el pilar de lo nuevo que podrás construir aun sin saber cómo hacerlo. Tu determinación a aceptar que lo lograrás pese a todos los obstáculos que encuentres en tu camino es tu bandera. Para esto no es necesario que te pares y comiences a hacer gestión. Lo primero que necesitas hacer es sentarte, cerrar los ojos y permitir que se alinee tu mente, tus emociones, tu cuerpo físico y tu espíritu con la nueva energía que estas asumiendo hoy. Puedes sentir el latido de tu corazón emocionado frente a los nuevos desafíos que vendrán, absolutamente desconocidos, pero portadores de una inmensa dicha.
Una vez atravesado el umbral de lo nuevo, tendrás nuevos pensamientos, nuevas emociones, tu cuerpo será recorrido por dentro por una energía nueva y tu espíritu se sentirá más cómodo y más feliz. Habrás hecho una excelente alineación con tu nuevo paradigma cuando sientas que ha nacido un ser nuevo dentro de ti, un ser lleno de energía positiva y dispuesto a actuar. Si todo esto sucede dentro de ti, habrá un antes y un después.
Puedes decirte internamente: “esta vez me levanto de esta situación, supero mis bloqueos, reconozco mi poder interno, estoy dispuesto a utilizarlo, nada me hará decaer, sintonizo mis pensamientos y sentimientos con mis deseos internos, estoy dispuesto a superar los inconvenientes que antes me detuvieron, mi determinación es verdadera y reconozco que eso es lo que se espera de mi.

Si antes pensabas que era difícil, ahora sientes que es más fácil. Tu mente se aclara y puedes ver posibles soluciones, llegarán nuevas ideas, verás lo que antes no veías. Comenzaras a tomar conciencia de todos los esfuerzos que antes fallaron y verás por qué fallaron, qué fue lo que faltó y qué es lo que ahora deben tener como soporte. Verás con claridad todo lo que tienes a la mano (que es mucho), todos los recursos que dejaste de considerar y estarás dispuesto a utilizarlos de mejor manera. Lo que parecía tan difícil ahora fluye.
Si antes sentías incertidumbre y no sabias qué hacer, ahora llegarán las inspiraciones, verás los pasos lógicos que debes dar y aparecerán los medios, las personas y todas las sincronizaciones necesarias para que lo logres. Ahora se despliegan ante ti muchas posibilidades ciertas y concretas. Ahora sabrás como dar los primeros pasos aun desconociendo los que siguen. Reconocerás que siempre estuvieron allí las mismas posibilidades y reconocerás que no te atreviste a tomarlas por miedo. Ahora sabrás que el miedo te detuvo y sentirás la motivación para atravesarlo con una amplia sonrisa en el rostro.

Si antes pensaste que era imposible pasar de un estado de pobreza a uno de mayor riqueza, ahora comprendes que todo eso era una ilusión. Comprendes también que es un cambio interior muy fuerte e intenso, suficiente para sostener los nuevos paradigmas y que esa actitud te convertirá en una luz para que los demás sigan tu ejemplo. Si pensaste que eso no funcionaba para ti, te darás cuenta de que esta vez sí puede funcionar y esa posibilidad te emociona. El solo hecho de imaginar tu triunfo te sitúa en un escenario de valientes que merecen una medalla de honor.
Muchas otras sensaciones te invadirán si das paso a tu aceptación de hacer el cambio. Dios no nos creó para fracasar, para la frustración, para estar al final de fila o para pasar necesidades de cualquier tipo o para ser pobres, victimas e impotentes. Por esta razón, cuando aceptas la buenaventura de tu éxito económico, tu Ser se siente mejor, más integro, mas real, con mas vitalidad, mas despierto, más creativo, mas fuerte, mas empoderado y más feliz. Una vez te instales en tu nueva perspectiva, las nuevas puertas se abrirán, las que siempre estuvieron a tu lado pero que no podías ver. Aceptar que todo es posible despeja la niebla que te cubre y que te impide ver la verdad de lo que eres.
Tu firme decisión de posicionarte en los logros que mereces despejará la duda, la única y verdadera razón de que nunca hayas podido llegar allá.
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