
A partir de Enero de 2005 la equinácea figura en la farmacopea europea.
Aunque existe nueve especies, sólo tres tienen interés terapeútico: a) equinacea angustifolia, b) E. paljida y E.purpurea. Diversos ensayos clínicos concluyen que los extractos estandarizados de esta planta medicinal acorta la duración y severidad de los resfriados y otras infecciones del aparato respiratorio.
Según Infinito, esta planta tiene un mecanismo inmunoestimulante,-es decir estimula las defensas del organismo-, por lo que el momento ideal para utilizarla es cuando aparecen los primeros síntomas del resfriado, siguiendo las recomendaciones del médico o farmaceútico.
Así mismo la equinácea ha demostrado ser útil en las faces de convalecencia de los procesos gripales evitando las recaídas.
Después de un proceso gripal, las defensas siguen debilitadas, lo que se traduce en un gran cansancio o decaimiento conocido como astenia postgripal.
Por eso puede ser una opción terapeúitca en personas con el sistema inmune debilitado, para aumentar las defensas en los tratamientos con quimioterapia o sobre todo en mayores o personas con afecciones respiratorias recurrentes a lo largo del invierno.
Practicamente no se conocen efectos adversos si bien, como ocurren con otras plantas pertenecientes a esta familia botánica, puede aparecer casos de anafilaxia en personas sensibles y trastornos abdominales leves.
Está contraindicada en enfermedades autoinmunes y afecciones sistémicas progresivas como tuberculosis, leucosis, colagenosis, o esclerosis múltiple.
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