
Lo quiero hacer desde la experiencia del don recibido y con la gratitud de la donación sencilla y cotidiana al servicio de todas las personas, en especial, de las más pobres.
Envíame Señor, y dame constancia, apertura y cercanía. Enséñame a caminar en los pies de quien acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas, a no dejar de sonreir y de compartir la esperanza. Quiero servir en armonía contigo en tu diaconía.
Gracias por las pisadas de ternura y compasión que dejas en mi vida. En Tú palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Oración, el Agua que me fecunda y purifica. En la Eucaristía el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro Tu fortaleza cada día
PRECIOSA UN ABRAZO
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