
inspiración, el fruto de todo un largo trabajo. Pero si el
público no tiene ninguna conciencia de este trabajo, si hace
ruido o sencillamente si no está atento, el músico lo siente e
incluso, si es el mayor virtuoso del mundo, no puede dar todo de
lo que sería capaz, porque los intercambios no se hacen
correctamente. Puede suceder también que, dirigiendo su mirada
hacia el aforo, descubra una sola mirada maravillada, encantada.
Entonces, se pone a tocar para esta mirada, que ni siquiera se ha
apercibido si es de un hombre o de una mujer, para esta luz que
brilla ahí, en la oscuridad, y su interpretación es genial.
El ser humano tiene necesidad, del modo que sea, de sentir un eco
a sus actos, a sus palabras. Si no hay reciprocidad, no es
posible ningún intercambio. Así pues, el intercambio es la ley
de la vida. "
Estoy de acuerdo en lo que dices, tenemos necesidad de compartir, sentir un eco a nuestros actos y palabras. Lo he experimentado... uno solo que estuviera atento a lo que brindaba era justificativo para dar lo mejor de mi. También desde el lado contrario, prestar mi máxima atención a alguien mientras los demás estaban en babia.
ResponderEliminarUn abrazo Xavier.