En una oportunidad, un hombre de Bogotá se acercó a mí y me dijo: “¿sabes? Yo una vez fui un miembro de alto rango del cartel, y he hecho cosas terribles. He herido a muchas personas y he hecho cosas que ni siquiera puedo imaginar a otra persona haciendo. Pero hace cinco años, encontré la sabiduría de la Kabbalah. Hace cinco años, finalmente dejé el cartel. Y si me lo permites, me encantaría ir a aprender y ser parte del Centro de Kabbalah, porque ahora entiendo que si yo no le doy un giro a mi vida, nadie lo hará”.

Esta semana recordemos que crecemos al transformar nuestra negatividad en Luz. Crecemos al subir la escalera. Ganamos fortaleza mientras trabajamos para abrirnos paso a través de las dificultades de la vida. Crecemos a partir de nuestra habilidad para ver las cosas en nuestras vidas y en vez de decir: “he sido espiritual todo este tiempo, ¿cómo puede ocurrirme esto?” decimos: “tal vez esto me ocurrió como consecuencia de algo que le hice a alguien más”. Sí, sé que han ocurrido situaciones que son terriblemente negativas, y continuarán ocurriendo, a todos nosotros. Pero debemos mantener en mente que mientras mayor sea la negatividad, mayor es nuestra habilidad para volvernos más evolucionados y más iluminados.
Bueno, pues voy llevando mi parte y te aseguro que pulir el alma duele, pero que así sea, a ver si queda reluciente como un diamante.
ResponderEliminarUn abrazote grande.
CAM.......