
"Pronunciar palabras de consagración produce cambios en las
vibraciones de los objetos y de las criaturas. No hay que olvidar
nunca que, más allá del plano físico, existen otros planos
más sutiles, y lo que se produce en estos planos sutiles acaba
por influenciar el plano físico. Es por ello que debemos cada
día consagrar nuestra vida a Dios, es decir, consagrar no
solamente nuestras actividades sino también todo nuestro cuerpo
con nuestros miembros, nuestros órganos, con el fin que se
conviertan en depositarios y trasmisores de corrientes de
energías puras.
nacimiento, al Señor? Porque graben de esta forma, en su materia
psíquica, surcos gracias a los cuales será atraído hacia una
dirección luminosa, divina. Recibirá corrientes de fuerzas
benéficas, mientras que las corrientes oscuras serán desviadas."
Estoy muy de acuerdo contigo, si cada día consagramos cada cosa que hacemos a esas fuerzas luminosas que nos guían, nos sentiríamos muy diferentes.Un saludo.
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