Suena descabelladamente simple, pero es también súper lógico.
Mientras más hablamos, más inconscientes nos volvemos de lo que está siendo dicho y de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Nos desconectamos de la película completa.
Por cierto, esto no sólo aplica para cuando hablamos en voz alta, ¡Sino también para cuando hablamos en nuestra cabeza! Muchos de nosotros podemos estar callados en el exterior, pero pasamos todo el día hablándonos a nosotros mismos en nuestras cabezas.
Mientras más ocupados estamos hablando, ya sea en voz alta o simplemente en nuestro interior, menos podemos estar presentes verdaderamente para los demás.
En lo personal tengo una gran facilidad para desarrollar una vida interior muy rica y una exterior que muchas veces no es el reflejo de la primera. Cuando hablo, pierdo la capacidad para reflexionar porque lo que digo no puede ser pensado en profundidad.
ResponderEliminarQuizá esto se deba a una incapacidad de mi parte, pero siempre suelo tener la misma sensación de que mi vida interior no necesita otra clase de pensamiento exteriores que dispersen o contaminen mis ideas.