miércoles, 4 de abril de 2012

Discapacidad

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Discapacidad no es solo carecer de un sentido de los cinco.
Es faltar al más importante que se llama amor.
Discapacidad es odiar, desear el mal.
Atender solo a lo que conviene cuando nos deja ganancia.
Es disimular una sonrisa, cuando no somos capaces de ser sinceros y actuar con la verdad.
Discapacidad es dejar de comunicar,
cuando eso nos afecta en nuestra conciencia.
Cuando nos creemos más importantes que los demás,
e ignoramos que todo el mundo es alguien.
También es discapacidad dejar de escuchar a otros.
Pero nos gusta el respeto, cuando nosotros expresamos.
Discapacidad es: dejar de ver teniendo ojos.
Dejar de abrazar teniendo manos.
Dejar de avanzar teniendo pies.
Dejar de escuchar teniendo oídos.
Dejar de amar…
Teniendo voz para expresar sentimientos.
Discapacidad es perder la fe
y mutilar la esperanza
deprimiendo a los que le rodean.
Discapacidad:
Es aferrarse a lo material y olvidarse de la grandeza de la humildad.
Perdiendo así el verdadero camino.
Discapacidad
Es no desearle bien al prójimo.
Es avergonzarse de la familia porque es sencilla.
También es negar la fe en Dios.
Lo que es peor…
Discapacidad es la capacidad de negarnos a nosotros mismos la oportunidad de ser felices.
Dime que necesitas, si tienes el sol y el aire.
Si lo bueno de este mundo es gratis.
Tengamos la capacidad de seguir viviendo.

martes, 3 de abril de 2012

Del adormecimiento al despertar de la conciencia


De alguna u otra manera la mayoría de nosotros hemos escuchado sobre el tan nombrado tema del despertar de la conciencia. Y muchos se estarán preguntando en qué consiste y a qué se refiere. Para empezar, la conciencia es la capacidad de caer en la cuenta de cómo vivimos, de cómo percibimos cada circunstancia tratando de ir más allá de la pasividad, de la inercia y de las reacciones automáticas.
Por otro lado, es frecuente el comentario acerca de lo acelerado que transcurre el tiempo, que los días pasan más rápido y la energía fluctúa provocando altibajos en las emociones. Hay quienes se quejan de alteraciones en los patrones de sueño, cambios en sus gustos, amistades; sensación de no estar, de no querer pertenecer más a determinado círculo social, de no acoplarse con las ideas de antes, aumento de la sensibilidad, rechazo hacia las malas noticias y a cualquier forma de crueldad o maltrato; cansancio (o lo contrario, mucha vitalidad), etc. Estos entre otros muchos, son algunos de los síntomas más comunes que estamos experimentando como abrebocas de este gran salto de la humanidad, de comprender que provenimos del amor y al amor debemos volcarnos de nuevo.
Este despertar a la energía del amor es masivo; todos nos encontramos en proceso de armonización y transmutación y no solo es en el campo espiritual; involucra todos los niveles profesionales, sociales y económicos. Aunque global, en este gran cambio cada uno de nosotros es responsable y protagonista de su propio despertar.
Se tu mismo un generador de transformación; si crees que tu vida no está bien, no culpes lo externo, no sentencies a otros ni muchos menos te enojes con Dios. Todos venimos a vivir nuestras experiencias, a aprender lecciones desde el amor y el perdón. Cada vez debemos estar más conscientes de nuestra responsabilidad en cada una de nuestras acciones.
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Nuestro propósito de vida primario es amar y ser felices. En este mundo de sueños y de ilusiones, elige ver diferente. Derrumba los temores que te impiden despertar; pide y permite ser guiado. Usa tu capacidad de discernimiento, camina de la mano de quien sabe: Dios; e invita a tu maestro interior y a tus ángeles a que te muestren la verdad en cada experiencia.
No hay nada que temer. Existe mucha ayuda en el cielo, millones de seres de luz, encargados de apoyarnos en este momento de renacimiento y evolución de la mente colectiva del planeta en el que haremos entendimiento profundo y verdadero de nuestro origen y de cómo estamos conectados entre todos y con todo. Para percibir diferente, no desde la mente, si no desde otro lugar: el corazón. Para entrar en contacto con el potencial infinito de nuestro propio ser, nuestra sensibilidad y conciencia, y asumir nuestro papel en este mundo, recordando quiénes somos: los amados hijos de Dios, sus poderosos herederos, responsables por demás de nuestras creaciones y acciones.
A vivir realmente tu vida
Imprégnate de amor y comprométete contigo a vivir realmente tu vida, a deshacerte de las viejas formas de pensamiento, a lo que te es familiar. Lo conocido no es necesariamente lo más seguro ni lo único cierto. Abandona la necesidad de tener siempre la razón y de resistirte a todo lo que te sucede. La resistencia solo crea más resistencia.
Fluye y suelta todos los “debería” (debería ser, debería tener, debería actuar) ya que te limitan y te apartan de lo que realmente es; abraza tu hoy, ábrete a lo nuevo sin expectativas ni juicios. Déjate ver como lo que realmente eres; dile no al autocontrol, a estar perfectamente bien “puestos” a toda hora para ser aprobados.
Para terminar, de manera amorosa y muy respetuosa te recuerdo que no tengo la razón en todo ni deseo tenerla, no intento convencerte de nada ni te persuado para que creas en ninguna doctrina. La verdad, el amor y la luz no requieren defensa ni comprobación. Por si solas se sustentan.
El mensaje final es para todos. Aunque parezcamos diferentes, aunque nuestras experiencias se vean separadas, no es así. Todos estamos conectados y permanentemente unidos con

lunes, 2 de abril de 2012

Amar sin condiciones

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Amor incondicional es esa forma de dar y recibir amor espiritualmente, sin esperar nada a cambio. El amor incondicional es probablemente la fuente más poderosa de energía porque está conectada directamente con la divinidad que reside en cada uno de nosotr@s. Es la energía vital del Universo. Es de lo que estamos hechos esencialmente.
Las emociones que experimentas tienen su origen en la carencia de amor incondicional. Esto sucede porque nos identificamos tanto con nuestro ego, que nos creemos seres individuales, cuando en realidad somos manifestaciones de La Creación individualizadas, que es distinto. El amor es lo que nos une, lo que nos mueve, lo que todos buscamos. En el fondo, cuando estudiamos, trabajamos, socializamos, compramos, usamos, hablamos, vivimos… lo único que buscamos es amar y ser amados.
Cuando haces a un lado tu ego y remueves todas las circunstancias, las calificaciones, las identidades y los juicios; lo que queda es eso que todos tenemos en común; eso que todos somos: amor puro.
En ese momento te das cuenta que eres una gotita en el océano. Comprendes lo que es amar sin condiciones porque vibras en Unidad. Experimentas la unión con el Todo y ahí, en ese lugar, sólo cabe el amor.
El amor incondicional es un reflejo de todas las experiencias humanas.
Los momentos de conciencia pura que tenemos al meditar son conexiones con el Universo que nos demuestran la conciencia del “tú y yo somos Uno” y eso hace posible que ames sin condiciones a todas las personas, la naturaleza, los animales…
¿No es lo que estás buscando? Que te amen sin esperar nada a cambio y tener la habilidad de hacer lo mismo? El amor incondicional vive en ti y puedes recurrir a él cada vez que lo desees.
¿Qué estás esperando?
Consejos para vibrar en amor incondicional
1. Evita juzgarte. Cuando nos estamos calificando constantemente nos condicionamos automáticamente.
2. Acéptate. La mejor manera de amar incondicionalmente es empezando por uno mism@.
3. Comprende que eso que no te gusta de los demás lo puedes ver porque es un reflejo de algo que no te gusta de ti. Practica la compasión.
4. El verdadero amor siempre es incondicional, entonces pregúntate si realmente estás vibrando en amor.
5. El amor no llega ni se va, simplemente es. Cuando amas no necesitas razones ni sentido de propiedad. Sé libre de amarte y amar a todos y todo lo que te rodea en desapego, porque si lo puedes hacer, quiere decir que has entendido la misión de tu vida.

domingo, 1 de abril de 2012

Las preocupaciones nos hacen enfermar


Preocuparse es tan común, que parece que fuera natural. Pero las preocupaciones acarrean muchos problemas de salud y además son inútiles para solucionar cualquier cosa que necesitemos resolver.
Cuando nos preocupamos por cualquier cuestión, lo hacemos con la finalidad de querer resolverla o evitarla para que no se presente en nuestra vida. Sin embargo, cuando hacemos esto, estamos dejando el tiempo suspendido. Nos alejamos del presente, que es el único lugar que existe para actuar. O mejor dicho, colmamos nuestro presente con energías inútiles que no nos ayudan a actuar. La acción de preocuparse significa: desasosegar, intranquilizar, ansiar, inquietar, alarmar, recelar, angustiar, obsesionar, afligir, ofuscar, desvelar, impacientar. Si nos invadimos de estas energías, nos alejamos del presente donde se encuentran las situaciones que pretendemos resolver y estas quedan sin atender. Por ende, solo podemos dar vueltas y vueltas en una actitud fútil y desgastante, que además afecta nuestro cuerpo físico.
La acción contraria a preocuparse es: ocuparse, responsabilizarse, cuidar, fomentar, interesarse, prevenir. Y esto sí que nos ayuda a resolver o a evitar aquellas cuestiones de las que estamos preocupados. Cuando hacemos esto, no solo resolvemos o evitamos lo que estamos temiendo, sino que además nos embarga una agradable sensación de empoderamiento, que lejos de desgastarnos, nos hace sentir vitales y saludables.
A la sabia naturaleza no le quedan bien nuestras preocupaciones y le encanta que nos ocupemos de nuestros asuntos. Nuestro cuerpo se resiente fuertemente cuando tenemos el habito de preocuparnos y muchas veces no somos consientes de lo que esto significa para nuestro organismo.
imageCuando nos preocupamos comenzamos a tensar muchos órganos de nuestro cuerpo, provocamos muchos inconvenientes en su funcionamiento que luego de un tiempo comienzan a manifestarse de distintas formas. La tensión acumulada en cuero cabelludo hace que nuestro cabello se debilite, se vea seco, sin vida y el poco alimento que le llega por la baja circulación de nutrientes puede crear la no deseada caída del cabello. La tensión acumulada por lo que no nos gusta ver, nos produce tensión en los músculos y nervios de los ojos disminuyendo la visión. La tensión acumulada en el cuello y los hombros nos podrán fomentar tortícolis y dolores en los hombros y brazos. La tensión acumulada en los brazos nos creará tendinitis. La tensión acumulada en el pecho nos traerá dolores de angustia y en su recurrencia puede afectar el normal funcionamiento del corazón. La tensión acumulada en la espalda nos creará lumbagos y problemas con las vertebras de la columna. La tensión de los músculos del ano nos creará hemorroides y así, la lista es enorme.
Si nuestro cuerpo se resiente debido a las preocupaciones, es evidente que estas no son bienvenidas, ni necesarias. Es obvio que las preocupaciones son muy difíciles de manejar en esta vida tan ajetreada, pero podemos prestar más atención para buscar una manera más aliviada de vivir. La naturaleza nos agradecerá que procuremos vivir con más armonía, más serenidad y más paz interior.
La sensación de preocupación nos entrega un mensaje muy claro respecto a lo que podemos hacer para evitar o solucionar nuestros asuntos. En realidad solo hay dos salidas a esta cuestión, o hacemos algo o aceptamos las cosas tal como están y no hay más. Si podemos hacer algo, lo haremos. Si no queremos hacer algo al respecto también está bien, pero preocuparse está demás.
Las preocupaciones tienen su origen en la fuerte sensación de desconfianza del proceso de la vida. No hemos aceptado la maravillosa promesa de que no tenemos que preocuparnos, porque todo lo que necesitamos nos será otorgado por nuestro Padre. Cuando aceptemos esto en su totalidad, nos relajaremos y nos sentiremos mucho mejor. Podremos dar un suspiro de alivio y poner una sonrisa en nuestro rostro y también reír. Para mientras que trabajamos en aceptar esta promesa con toda su increíble verdad, necesitaremos hacer ejercicios de relajación y mucha meditación.