
Hacia adelante y hacia arriba. Parte de lo que conozco del Espíritu es su movimiento constante, que es imposible de reprimir al ir hacia adelante; no se lo puede detener, a pesar de lo que parezca y hacia arriba, elevándose en la toma de conciencia de que todo siempre se está volviendo más expansivo y bueno.
Respiras el mismo aire que Bahaullah, Mahoma, Jesús, Salomón, David, Moisés, José, Abrahám y que todos los demás respiraron. Cuando te sintonizas a ti mismo con el Cristo, te sintonizas nuevamente a la herencia de toda esta línea de energía y poder. Su amor y su Luz, bajan justo a través de ti y la única manera que puedes manifestarlo es amando.
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