lunes, 6 de abril de 2015
Significado de tu número cósmico
Al igual que los signos del zodíaco, cada número tiene un astro regente, que infunde cualidades determinantes a tu carta numerológica. La clave se encuentra en tu primer nombre de pila. Si tienes algún apodo con que los demás se dirijan a ti, o si utilizas tu segundo nombre en lugar del primero, será interesante que también los examines y analices, ya que muestra lo que ven los demás en ti. Para encontrar tu número cósmico, confronta las letras de tu nombre con la tabla elemental de relación entre letras y números
Por ejemplo:
L A U R A
3 1 3 9 1
Suma los números y redúcelos hasta un dígito.
3 + 1 + 3 + 9 + 1 = 17
17 ? 1 + 7 = 8
El 8 es tu número cósmico.
Significado de tu número cósmico
1. Energía del Sol. Como el astro rey, lo tuyo es brillar, encandilar, dejar sin ,aliento, sin habla. Eres el centro, la luz que te ilumina e ilumina a todos. Alegras a quienes tienen heridas emocionales y eres de los primeros que salen a la pista de baile. Eres celoso, ambicioso y egocéntrico. Buscas la esencia que te hace un triunfador y eres perseverante.
Signos afines: Aries, Leo y Sagitario.
2. Energía de la Luna. Sentimientos, emociones, sensaciones que involucran al corazón y la piel. Evita aferrarte a un estereotipo de persona ingenua o desvalida. Confianza y seguridad a partir de ti mismo, serán la clave para aprovechar al máximo las vibraciones del astro más femenino del zodíaco, que te brinda intuición, sabiduría y conexión con los ciclos naturales. Signos afines: Cáncer, Escorpio y Piscis.
3. Energía de Júpiter. Tu planeta regente hace que valores, ante todo, tu libertad. Necesitas comodidad, estar rodeado del buen gusto, de los detalles que hacen placentera la vida, del romance fugaz, pero apasionado hasta las llamas. Sientes que esta vida es corta y desperdiciarla es un error imperdonable. ¡Atención! La inmadurez te acecha.
Signos afines: Aries, Leo y Sagitario.
4. Energía de Urano. Siempre tienes la necesidad de ir un paso delante de tu tiempo. No te convences con respuestas automáticas. Te da satisfacción encontrar soluciones novedosas a los problemas de siempre, por lo que eres apreciado en tu familia y en tu trabajo. Tienes inclinación artística. Tu desafío es concretar tus talentos.
Signos afines: Géminis, Libra y Acuario.
5. Energía de Mercurio. Eres aventurero, arriesgado, te mueves con atrevimiento y temeridad por la vida. Entablas relaciones sociales, familiares y amorosas plenas. Posees un don para la comunicación que te bendice por sí solo. Tienes asegurado el éxito en el plano laboral porque todos desean ejecutar tus proyectos. Ten cuidado con tu tendencia a la distracción. La inteligencia es tu gran talento.
Signos afines: Tauro, Virgo y Capricornio.
6. Energía de Venus. Tienes sed de ideales elevados. La justicia, la bondad y la belleza son los valores que se encuentran en la base de la mayoría de tus decisiones. Venus te dota de un sentido sagrado de la vida. Buscas que tu existencia esté plena de armonía y equilibrio. Pero no te dejes llevar por la tendencia a la búsqueda desesperada de la perfección o sufrirás tú y harás sufrir a los tuyos.
Signos afines: Virgo, Libra y Tauro.
7. Energía de Neptuno. Tu planeta te otorga una imaginación fecunda y el don de bucear en las aguas más profundas de tu inconciencia para emerger con respuestas que provienen de tu ser interior. No te da miedo adentrarte a fondo en el auto-descubrimiento, porque sabes que más allá de las nieblas de la confusión y de la duda, se encuentra los más íntimos y valorables tesoros del espíritu.
Signos afines: Cáncer, Escorpio y Piscis.
8. Energía de Saturno. Tu planeta transmite una energía oculta pero poderosa. Eres magnético. Tu fuerza es poderosa, imbatible. Lo sabes y estás tan convencido de esto que no necesitas hacer nada para divulgarlo ni confesarlo públicamente, por lo que sueles pasar tu vida “sin pena ni gloria”. Sin embargo, tú te conoces. Una de tus tantas cualidades es saber ordenar y lograr que los demás te obedezcan. Conéctate con tu niño interior y despliega tus alas.
Signos afines: Tauro, Virgo y Capricornio.
9. Energía de Marte. Para ti no existen obstáculos, solo desafíos. Eres aguerrido, tenaz, no te rindes ante las dificultades del camino. Tienes siempre las riendas de tu vida. Conduces el vehículo de tus ambiciones y de tus proyectos con pasión inigualable. Tienes una valentía sin límites, que puede jugarte en contra, si no la encauzas bien a fin de no volverte un temerario. Signos afines: Aries, Leo y Sagitario.
domingo, 5 de abril de 2015
30 Cosas Que Debes Dejar De Hacerte A Ti Mismo
La vida es muy corta como para gastarla junto a personas que succionan tu energía y felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti, no deberías pelear por un lugar. Nunca jamás insistas con alguien que te pasa por alto. Recuerda que los verdaderos amigos no son necesariamente aquellos que se quedan contigo en los buenos tiempos, sino los que permanecen en las peores situaciones.
2. Deja de huir de tus problemas.
¡Enfréntalos! No será fácil, nadie es capaz de salir ileso de todos los problemas. No siempre se puede salir instantáneamente de un problema cuando se presenta, no estamos hechos para eso. De hecho, lo normal es que sintamos tristeza, enojo, dolor, incertidumbre, derrota. Este es el propósito de la vida: Enfrentar los problemas, aprender de ellos, adaptarse y, finalmente, resolverlos con el paso del tiempo. Es lo que nos convierte y moldea a lo largo de la vida.
3. Deja de mentirte.
Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestra vida mejorará sólo cuando aprovechemos las oportunidades y la primera y más difícil es ser realmente honestos con nosotros mismos.
4. No dejes tus propias necesidades para lo último.
La cosa más terrible es perderse a sí mismo mientras amas a alguien más, olvidándose de lo especial que es uno mismo. Esto no significa que dejes de ayudar a otros, sino que debes ayudarte a ti mismo también. Si existe un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importa, ¡Ese momento es justo ahora!
5. Deja de intentar ser alguien que no eres.
Uno de los grandes retos de la vida es ser uno mismo en un mundo que quiere que todos sean iguales. Siempre habrá alguien más listo, más guapo, más joven o más viejo, pero NUNCA serán TÚ. Jamás cambies para agradar a las personas; sé tú mismo y las personas correctas te amarán por ello.
6. Deja de aferrarte al pasado.
No puedes comenzar un nuevo capítulo en la vida si sigues leyendo y releyendo el anterior.
7. Deja de tenerle miedo a los errores.
Hacer algo y equivocarse es, al menos, diez veces más productivo que no hacer nada. Cada éxito trae una historia de fracasos detrás y cada error es un paso más cerca de la victoria. Uno termina arrepintiéndose de las cosas que no hizo más que de las cosas que hizo.
8. Deja de culparte por errores pasados.
Quizá amamos a la persona equivocada y lloramos por errores cometidos, pero no importa cuántas cosas hemos hecho mal, algo es seguro: los errores nos ayudan a encontrar a la persona y a las cosas correctas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso nos arrepentimos de cosas de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus problemas y estás aquí y AHORA con el poder de moldear tus días y tu futuro. Cada cosa que te ha pasado en la vida te está preparando para algo que aún está por venir.
9. Deja de intentar comprar la felicidad.
Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que en verdad nos satisfacen son totalmente gratis: el amor, las carcajadas y trabajar en nuestras pasiones.
10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en otros.
Si no eres feliz con quien eres por dentro, no serás feliz en una relación de largo plazo con cualquier otra persona. Primero tienes que crear estabilidad en tu propia vida, antes de que puedas compartir la vida con alguien más.
11. Deja de ser pasivo.
No pienses demasiado las cosas o crearás un problema que ni siquiera estaba ahí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma acciones decisivas. No puedes cambiar cuando te rehúsas a confrontar las cosas, el progreso implica riesgo, ¡Punto! No puedes llegar a segunda base si tienes un pie en la primera.
12. Deja de creer que no estás listo.
Nadie se siente 100% preparado cuando una oportunidad se presenta. Es porque las oportunidades en la vida nos empujan fuera de nuestras zonas de confort, lo que significa que nunca nos sentiremos completamente cómodos en un principio.
13. Deja de envolverte en relaciones por las razones equivocadas.
Las relaciones deben ser escogidas sabiamente. “Mejor sola que mal acompañada”, decía mi abuelita. No hay necesidad de apresurarse, si algo debe ser lo será a su debido tiempo, con la persona adecuada y el momento debido. Enamórate cuando estés listo, no cuando te sientas solo.
14. Deja de evitar nuevas relaciones sólo porque las pasadas no funcionaron.
En tu vida te darás cuenta de que hay un propósito para cada persona que conozcas. Algunas personas te pondrán a prueba, otras te enseñarán grandes lecciones, pero lo más importante es que algunas sacarán lo mejor de ti.
15. Deja de competir contra todos.
No te preocupes si a otros les va mejor que a ti, concéntrate en romper tus propios récords cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo, sólo eso.
16. Deja de lado los celos.
Los celos son el arte de contar las bendiciones ajenas en vez de las propias. Pregúntate esto: “¿Qué es lo que tengo yo que todos los demás quieren?”
17. Deja de quejarte y de sentir pena de ti mismo.
La vida tiene sus altibajos por una razón: para moldear tu camino en la dirección correcta para ti. Puede que no veas o entiendas todo en el momento en que sucede, eso puede ser muy duro. Pero recuerda los momentos difíciles que ya has pasado: Casi siempre nos llevan a mejores lugares, personas, estados mentales o situaciones, eventualmente. ¡Así que sonríe! Deja que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y así continuarás.
18. Deja de guardar resentimiento.
No vivas tu vida con odio en el corazón. Terminarás lastimándote a ti mismo más de lo que las personas que odias podrían. El perdón no es sólo decir: “Está bien lo que me hiciste”, es poder decir: “No voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad para siempre”. El perdón es la respuesta, déjalo ir, encuentra la paz, ¡Libérate! Y recuerda, el perdón no es sólo para las demás personas, también es para ti mismo. Si debes, perdónate a ti mismo, supéralo e intenta hacerlo mejor la siguiente ocasión.
19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel.
Niégate rotundamente a rebajar tus estándares para adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.
20. Deja de desperdiciar el tiempo explicando tus razones a los demás.
Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos ni siquiera lo creerán. Sólo haz lo que tu corazón te dice que es correcto.
21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin tomarte un descanso.
El tiempo perfecto para tomarte una pausa es justo cuando no tienes tiempo para ello. Si continúas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Hay veces que necesitamos un descanso para ver las cosas más claramente.
22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos.
Disfruta de las cosas pequeñas porque un día mirarás atrás y descubrirás que eran, en realidad, las cosas más grandes. La mejor parte de tu vida serán las cosas pequeñas, momentos innumerables que invertiste sonriendo a quien te interesa de verdad.
23. Deja de intentar que las cosas sean perfectas.
El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a las personas que hacen las cosas en tiempo y forma.
24. Deja de seguir el camino más fácil.
La vida no es fácil, especialmente cuando planeas realizarte en algo que vale la pena. No tomes la alternativa más fácil siempre, haz cosas extraordinarias.
25. Deja de actuar como si todo estuviera bien cuando no lo está.
Está bien quebrarse de vez en cuando, no tienes que pretender ser fuerte, no hay necesidad de probarle a nadie que todo está perfectamente todo el tiempo. No debería preocuparte lo que los demás piensan. Llora si lo necesitas, es saludable dejar fluir esas lágrimas. Cuanto más pronto lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo, sonreír de verdad.
26. Deja de culpar a los demás de tus problemas.
La capacidad de alcanzar tus sueños depende de tu capacidad de hacerte responsable de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te pasa, estás rechazando esta responsabilidad: Le das poder a otros sobre una parte de tu vida.
27. Deja de hacerlo todo por todos.
Eso es imposible, y solamente terminarás exhausto. Pero hacer sonreír a una persona, a esa persona especial sí puede cambiar el mundo. Quizá no el mundo entero, pero sí una parte de él: enfocarse es el secreto.
28. Deja de preocuparte demasiado.
Preocuparse no le quita problemas al día de mañana, le quita felicidad al día de hoy. Una manera de saber si vale la pena preocuparse es plantearse la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿Tres años? ¿Dentro de cinco años?” Si la respuesta es negativa, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto.
29. Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda.
Mejor, enfócate en lo que sí quieres que pase. Pensar positivo es el preámbulo al éxito rotundo. Si despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso sucederá ese día y pones suficiente atención, descubrirás que estabas en lo correcto.
30. Deja de ser ingrato.
No importa lo bien o lo mal que te ha ido, levántate de la cama agradecido por tener vida. Hay quienes, en algún lugar, luchan por ella desesperadamente. En lugar de pensar en lo que te hace falta, intenta pensar en lo que tienes y que a muchos les hace falta.
viernes, 3 de abril de 2015
Aprender a convivir con el dolor, ¿es posible?
Sin
duda, una de las peores caras de la artritis es el dolor. Se introduce en la
persona que padece la enfermedad como un ruido de fondo difícil de callar.
Limita sus habilidades para la vida diaria, llegando a producir discapacidad
tanto en el ámbito personal como en el profesional. Además, la relación entre el daño físico que experimenta una persona con esta enfermedad y su percepción de este no es directa y proporcional. Pensemos por un instante en lo siguiente: ¿Te dolería igual un corte profundo en la pierna en una situación de vida o muerte (quedarte atrapado en un incendio si no te mueves), que si ese corte ocurriese en tu casa mientras reparas un mueble con tu pareja? Evidentemente no. En el primer caso, el instinto de supervivencia activaría los mecanismos necesarios para movilizarte y casi no serías consciente del dolor mientras escapas. En cambio, en el segundo caso, como no hay ningún “motivo o función” superior, el dolor probablemente te bloquearía.
Por esta razón, sabemos que tras el complejo entramado neurofisiológico que rodea la experiencia del dolor se encuentran procesos psicológicos subyacentes que modulan en gran medida el resultado final de lo que percibimos. Dentro de estos factores, toman el papel protagonista las emociones negativas. Veamos porqué.
Las emociones negativas: tu peor enemigo
La tristeza. Produce cambios fisiológicos que hacen que disminuya nuestro umbral del dolor o, lo que es lo mismo, que aumente nuestra sensibilidad para sentir el daño.
La ansiedad. Aumenta la tensión muscular, lo cual agrava los síntomas en la musculatura específica del trastorno. Al mismo tiempo, produce catecolaminas que estimulan los receptores del dolor (nociceptores). La ira (expresión externa de la ansiedad) disminuye la efectividad de los analgésicos.
Además, estos estados emocionales focalizan constantemente la atención en el dolor, a la vez que promueven interpretaciones amenazantes y catastrofistas. Por si esto fuera poco, también se produce un deterioro en las relaciones interpersonales, lo cual nos despoja de más recursos y apoyo.
El resultado es, por tanto, una mayor experiencia del dolor. Actuar para conseguir el bienestar emocional supone un gran reto al que debemos enfrentarnos. ¿Estás preparado para coger las riendas de tu enfermedad?
1. No luches en vano. Acepta tu nuevo yo
El primer paso para aprender a convivir con situaciones desagradables es hacerles un hueco en tu vida, aceptar que forman parte de ti. Crear una guerra con el fin de evitar lo inevitable, no solo no te aportará la solución, sino que hará que el problema crezca.
Se trata de un proceso doloroso, pues no es fácil deshacerse de lo que uno pierde al aceptar el dolor como parte de su vida, pero ten por seguro que mucho peor es negar lo evidente y quedar inmune ante todo lo bueno que te rodea.
2. Adapta tu estilo de vida. Plantea tus nuevos límites
Cuánto más sepas sobre la naturaleza y los mecanismos que conforman la artritis, más aumentará tu margen de maniobra para cambiar hábitos en tu estilo de vida que se adapten a tus nuevas necesidades.
Se trata de hacer una reforma en “tu casa” que te permita estar cómodo aceptando tus nuevas limitaciones, sin por ello renunciar a tus metas y sueños.
3. Busca apoyo social
Rodearse de personas positivas y llenas de energía refuerza el sistema de defensas psicológico y es uno de los mejores salvavidas ante las recaídas.
4. Toma la medicación y realiza los ejercicios prescritos
Los fármacos y la rehabilitación suponen la base para frenar tu deterioro. Aunque sientas desesperanza al ver que no consiguen eliminar de raíz el dolor, es importante que mantengas a rajatabla las prescripciones médicas.
5. Realiza ejercicios de relajación
Te ayudarán a potenciar los mecanismos de habituación que hacen que disminuya tu percepción del dolor, ya que aprenderás a generar tus dosis de analgesia natural. Busca en tu especialista asesoramiento sobre cómo realizarlos de manera correcta y enfocada en tu problema.
En definitiva, se trata de aceptar el dolor como tu compañero de viaje y aprender a convivir con él. Porque, como dijo Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco, cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto es conseguir cambiarnos a nosotros mismos.
- medicación
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- psicología
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