miércoles, 10 de octubre de 2012

Que es la sabiduria?


"¿Qué es la sabiduría? Oro, oro que viene del sol. Sí, la
sabiduría, el oro espiritual que viene del sol. Con este oro
podéis comprarlo todo en el mundo del alma y del espíritu,
igual que con el oro material podéis comprar todo lo que
deseáis en la tierra. Cuando os presentáis en los almacenes de
lo alto, se os dice: «¿Tenéis oro? – Si», y se llenan
vuestras bolsas de provisiones.
Por la mañana, a la salida del sol, recogemos oro, pepitas de
oro gracias a las cuales podemos comprarlo todo en el Cielo: el
amor, la alegría, la dilatación, la plenitud… ¡Cuántos no
han comprendido todavía la importancia de ir por la mañana a
ver la salida del sol! Tal vez tendrán dinero en sus cofres, y
está muy bien, pero si no comprenden el valor del oro
espiritual, más tarde o más temprano quebrarán interiormente. "

martes, 9 de octubre de 2012

¿Cómo y cuándo iniciar una relación de pareja?

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imageA algunas personas les puede sorprender lo que van a leer a continuación, pero la experiencia de escuchar muchas historias personales, y las conversaciones con algunos psicólogos, me llevan a poder escribir esto:
“Generalmente, las personas que más desean tener una relación sentimental no están preparadas para ello”.
Me refiero, también, a que no están en el momento más adecuado.
La relación sentimental con otra persona no se debe buscar –como se hace en la mayoría de los casos- para que nos cubra una necesidad económica o sentimental, para salir de una desesperación, para cubrir unas apariencias, para llenar vacíos…
La experiencia dice que desde esa situación personal, esas relaciones se idealizan, se fingen, se magnifican, y en ellas se aceptan cosas inaceptables y se perdonan cosas imperdonables.
El hombre, en estos casos, y generalizando, que no en todos los casos, busca una mujer que le cubra su necesidad de compañía, que le resuelva los problemas domésticos y sexuales, y para poder decir a los otros hombres que no está solo, que es capaz de conquistar a una mujer, o lo hace por miedo a la soledad, o se lo plantea más como un asunto de conveniencia que como un acto libre de amor.
La mujer, y generalizando, que no en todos los casos, busca un hombre que le cubra su necesidad de compañía, sus problemas económicos si los tuviera, y que le permita hacer realidad su necesidad de amar y ser amada.
La mujer, y generalizando, que no en todos los casos, incurre en un error que debiera evitar, y es que se conforma con poco, casi con que le presten atención y le entreguen unas migajas de amor, un roce esporádico, y alguna atención.
Sí, ya lo sé: esto aparenta un poco exagerado y demasiado frío, y casi ninguna persona se verá reconocida en esto, pero sería conveniente –sólo por si acaso- averiguar si por el inconsciente no anda revoloteando algo que se parezca a lo descrito.
¿Cuál es la actitud correcta para ir a una relación de pareja?
Cuando una persona quiere formalizar y asentar una relación, el planteamiento ha de ser desde el amor, por supuesto –jamás desde el enamoramiento, porque en éste hay componentes de atontamiento, idealización, y sexualidad-, y uno, y una, debe reconocer su valía y hacerse valer.
Más o menos, así:
“De entre todas las personas que hay en el mundo, que son muchos millones, tú eres el afortunado, o la afortunada, que va a disfrutar de mi presencia, mi amor, y mi compañía: de mí. Así que sé muy consciente de ello. Valóralo, porque yo me siento libre de no estar contigo si no recibo de tu parte lo que merezco, que es lo mismo que yo te entregaré también en justa y recíproca correspondencia”.
Las palabras no tienen por qué ser textuales, pero la actitud y la intención, sí.
Exagerando un poco –pero no mucho-, sucede que cuando un hombre y una mujer formalizan una relación, en ese mismo instante él adquiere todos sus derechos y ella todas sus obligaciones y responsabilidades.
Recuerdo que en mi infancia oía contar en un tono jocoso-verídico que a partir de esa formalización (en el que consciente o inconscientemente hay una actitud de “ya eres mío o mía…”) ellas empezaban a engordar y descuidarse, porque ya no tenían que seducir a un hombre, y ellos empezaban a salir con sus amigos y a prestar atención a sus hobbies, porque ya habían cumplido con el rito de cortejo y seducción, y ya se daba por supuesto el resto: que, a su modo de ver, ella estaba ahí ya para siempre, y que tenía que asumir que ahora comenzaba la parte rutinaria de la relación. Sin duda, todo ello gobernado por un equivocado machismo.
Aunque no debiera ser necesario, es conveniente que quien sienta que no está siendo amado como quisiera lo reclame de un modo intenso y urgente. No es recomendable espera a que el otro se dé cuenta y cambie (los hombres casi nunca nos damos cuenta y nos es más cómodo no cambiar)
Esto es lo que dice Serrat en una de sus canciones:
“Porque la quería
no quiso papeles
ni hacer proyectos con vistas al futuro.
No confiaba en él
y quiso estar seguro
que cotidianamente
tendría que ganarla
con el sudor de su frente”.
Hay un peligro de muerte o rotura en la relación cuando la rutina se instala con visos de perpetuidad. Y los papeles que certifican el matrimonio invitan a la relajación y el descuido.
La relación sentimental –jamás hay que olvidarlo-, requiere atención, esmero, admiración, y respeto, además de amor incondicional.
Requiere alimento diario a base de besos, de miradas, de caricias, de frases que contengan el verbo amar en presente o en futuro, de demostraciones de interés y cuidado.
“No confiaba en él –o en ella-
y quiso estar seguro –o segura-
que cotidianamente
tendría que ganarla –o ganarle-
con el sudor de su frente”.
Bellísimo.
Es imprescindible tener claro el concepto de amor y relación que desea cada uno; conviene saber qué se está dispuesto a ceder –sin que haga daño ni cree frustración-, pactando las renuncias que hubiera, en qué se es irreductible, y qué es innegociable porque crearía una frustración que, antes o después, haría insalvable continuar con la relación.
En la parte de autoengaño que implica cualquier relación, hay cosas que se aceptan en la excesiva permisividad de las relaciones desesperadas, y se minimizan hasta pretender verlas como granitos de arena. El problema es que los grandes desiertos están compuestos por pequeños granos de arena. Esos “pequeños granos de arena”, cuando se miran objetivamente, son ya innegables. Y ya no tienen solución. Uno a uno, cuando se van produciendo, aún pueden tener solución, pero no hay escoba que pueda con todos juntos.
Así que si ya se tienen claros –más o menos- los conceptos del amor que se desea, del tipo de relación, de la convivencia y sus posibles inconvenientes, de que hay que alimentar el amor entre los dos, de lo que no se ha de aceptar bajo ningún concepto, del respeto a la dignidad personal y a la de la otra parte, de que el mundo real no coincide con las novelas rosas, de que el amor es un asunto del corazón y de los sentimientos, y no de la cabeza y los intereses; del valor propio, de que se va a la relación en igualdad de condiciones y no pidiendo limosna, entonces es el momento en que se puede iniciar la relación.
Y puedo garantizar, desde el análisis de los casos que he conocido, que sólo en ese momento y bajo esas condiciones es cuando realmente puede funcionar.
Entonces, y sólo entonces, es el momento.
En cuanto no se busca desesperadamente, cuando no es un asunto exclusivamente de intereses, es cuando el amor reconoce un campo abonado donde germinar y aparece.
La sugerencia es algo así como “quiérete y entonces aparecerá alguien que también te querrá”.
Si inicias una relación en inferioridad de condiciones, con una autoestima baja, ofreciéndote a cambio de poca cosa, la otra persona se dará cuenta de ello, y de que te tiene en sus manos, y se puede convertir en un tirano y abusador. Por eso es muy conveniente –más bien imprescindible- un proceso de Crecimiento Personal para realizarse.
Las personas no se enamoran cuando quieren, sino cuando están preparadas.
Y lo demás son mentiras que se cuenta uno o matrimonios de conveniencia.
(Francisco de Sales, es el creador de la web www.buscandome.es, para personas interesadas en la psicología, la espiritualidad, la vida mejorable, el Autoconocimiento y el Crecimiento Personal)

lunes, 8 de octubre de 2012

Mi Alma Gemela

Dilo en voz baja y con mucha Fe:
Oh Dios, se que existe en este mundo una persona que Tu estas reservando para mi y que es la otra Mitad de mi Alma.
En el fondo de mi Alma, se que esa persona se encuentra en algún lugar en este momento.  Donde quiera que el (ella) se encuentre, la Fuerza Magnética del Amor hace que nos aproximemos irresistiblemente, infaliblemente, poderosamente y entonces, se da una unión armoniosa, feliz, perfecta,  divina, exitosa y bendecida por todos.
Muchas Gracias porque ya esta en mi Vida la Mitad de mi Alma, un Hombre/Mujer con el(la) que armonizo perfectamente en lo espiritual, en lo mental y en lo físico.
Ahora declaro que el(ella) posee las siguientes cualidades y atributos: es espiritual, amoroso, perfecto, feliz, tierno, prospero, saludable, guapo, íntegro,  leal, dulce, juguetón, romántico,  inteligente, exitoso, fuerte, seguro, creativo, poderoso,  maravilloso amigo, esposo, cómplice y fabuloso amante, mi Compañero ideal... Nos atraemos irresistiblemente uno al otro.  Solo aquel (aquella) que pertenezca al Amor, la Verdad y la Integridad puede surgir a mi experiencia.  Ahora Acepto con Amor, Gozo y Gratitud a mi Compañero/a Ideal... a la Mitad de mi Alma!
Te Agradezco, Dios, mi Padre/Madre Divinos porque has creado a la otra Mitad de mi Alma y porque estas preparando todo para conducirnos a un Matrimonio muy feliz, unidos en Amor Incondicional para toda la vida"
Muchas Gracias Dios porque ya esta conmigo la Mitad de mi Alma y El(Ella) viene a mi por Orden Divina y sin ningún impedimento; en Armonía con todo el Universo y de manera perfecta.

domingo, 7 de octubre de 2012

Dialoga con la enfermedad

Nuestro cuerpo es un todo en equilibrio en el cual cada célula, cada órgano, cada sistema asume su función espontánea y libremente orquestada por el ánima que le da vida. El pensamiento aporta, en gran medida, la dirección que deben llevar las emociones vividas. Organiza el resultado de las sensaciones percibidas y elabora una respuesta interna que nos da la medida del grado de felicidad, serenidad y calma o en su defecto, de angustia, desesperación o impotencia que sufrimos. Cada vez cobra mayor fuerza la evidente relación entre cuerpo y mente, comenzando, la ciencia médica, a admitir dicha incidencia de las emociones en la salud. Si esto es así, ciertamente, la enfermedad se presenta como respuesta a un desequilibrio que el cuerpo sufre cuando las coordenadas de desorden interno aparecen. Y lo hacen mucho más frecuentemente de lo que pensamos. Si cada vez que nos enfadamos supiésemos realmente el nocivo efecto para nuestra salud, tal vez pensaríamos mejor lo que decimos o cómo nos sentimos. Repetir estas actitudes continuamente no deja otro camino que la ruptura del orden sistémico de nuestro cuerpo.

Cuando la enfermedad aparece debemos preguntarnos qué ha sucedido o viene sucediendo en nuestra vida para que así sea; otras veces la respuesta no está en el por qué sino en el para qué nos está sucediendo alguna alteración orgánica. Qué debemos aprender con ello. Tal vez a comer más sanamente, a no beber alcohol, a reprimir la ira, a mejorar los hábitos de convivencia…tantas y tantas respuestas como personas somos.

La buena noticia está en poder conectar con lo que nos pasa y dialogar con ello. No sólo debemos hacer las preguntas que nos lleven a descubrir en qué estamos alterando nuestro sagrado equilibrio, sino también considerar que podemos sanar nuestros males con la intención de recomponer nuestra conducta enviando toda la energía sanadora de nuestro interior a esa parte u órgano afectado. Otra novedosa noticia es que debemos perdonar a la enfermedad. El cáncer no es sino una equivocación de las células al reproducirse. Un error. Un comportamiento anómalo que puede ser comprendido y sanado desde la compasión por ellas y por nosotros mismos. ¿No tratamos de perdonar los errores ajenos?¿no nos perdonamos a nosotros tantas veces?¿Nos estará poniendo a prueba, nuestro cuerpo, para pulsar nuestra capacidad de perdón?. Sanar significa estar en paz. Rescatar la estabilidad perdida, reconstruir el comportamiento y recuperar la serenidad interna.

Enviemos luz sanadora a lo que se ha detenido o está funcionando equivocadamente… hagámoslo…creamos o no…funciona, siempre funciona. Y sobre todo aprendamos de ello lo que se nos muestra como una gran lección. Si podemos enfermarnos a nosotros mismos…podemos sanarnos también. No hay duda.