domingo, 31 de mayo de 2015

La mente enferma el cuerpo


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¿Has escuchado alguna vez eso de que el cuerpo grita lo que la boca calla? ¿Has percibido que después de un enojo o una frustración referente a un asunto personal terminas enfermándote? ¿Has observado que al terminar una relación en la que te sentías pleno todo tu cuerpo decae?,
pues déjanos decirte que esto es debido a que situaciones como las antes mencionadas generan en ti un cierto grado de emociones negativas como: angustia, rabia, soledad, abandono, tristeza, ira, entre otras. Y es muy cierto, todo las emociones negativas que “almacenes”, tu cuerpo las transformará en una enfermedad, así que mientras más pronto dejes ir esas sensaciones, más pronto vendrá hacia ti la salud y vitalidad.

Hoy día encontramos un sin número de corrientes y estrategias que pretenden afrontar el conocimiento y cuidado de nuestro cuerpo, aportando grandes ideas, reflexiones y experiencias que abordan el tema de las emociones como respuesta al estado físico sano del cuerpo. Es el caso de la corriente que se conoce como Metamedicina, que proviene del prefijo griego “meta” que significa más allá. Esto significa que la Metamedicina trata de ir más allá de la medicina tradicional. Estamos hablando, por tanto, de una Medicina Metafísica que transciende el plano físico (cuerpo y sus síntomas) para buscar las causas psicológicas (mente) o espirituales (alma) de la enfermedad.
El fundamento básico de la Metamedicina nos dice que la salud perfecta y el pleno despertar son, en realidad, lo mismo. Esta corriente nos habla acerca de que la única curación auténtica es la auto curación. El querer curarse sinceramente puede motivar a una persona para que realice los cambios necesarios en aquellas actitudes, sentimientos y emociones que son responsables de su sufrimiento. Resalta incansablemente que la curación no ocurrirá con sólo conocer su causa, ya que incluso cuando se ha solucionado un problema o se ha liberado una emoción, el cuerpo puede necesitar un tiempo más o menos largo para proceder a la reparación del tejido o del órgano afectado. La curación no es más que volver al estado de armonía y de equilibrio. Admitir una dificultad o una debilidad es estar ya en el camino de superarla.
Siguiendo estos preceptos de la Metamedicina; los invitamos a analizar el corazón; uno de los órganos más importantes del cuerpo; órgano que representa el amor, la sangre y el júbilo. El corazón es la bomba que, con gran pasión, hace que el júbilo recorra de manera cíclica todas nuestras venas. Cuando nos privamos del Amor y el júbilo, el corazón se encoge y se enfría, y como resultado, la circulación se hace perezosa y vamos camino de la anemia, la angina de pecho y los ataques cardíacos. Pero el corazón no nos «ataca». Somos nosotros los que nos enredamos hasta tal punto en los dramas que nos creamos, que con frecuencia dejamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos rodean. Nos pasamos años expulsando del corazón todo el júbilo, hasta que, literalmente, el dolor lo destroza. La gente que sufre ataques cardíacos nunca es gente alegre. Si no se toma el tiempo de apreciar los placeres de la vida, lo que hace es prepararse un «ataque al corazón». Corazón de oro, corazón de piedra, corazón abierto, sin corazón, todo corazón.


Siempre es importante dejar de lado las emociones negativas que en ultimas lo que logran es que nuestro cuerpo enferme. Este aparte del corazón es solo un ejemplo de los órganos que están implicados, y a decir verdad es todo el cuerpo el que reacciona frente a tu forma de sentir y percibir los diferentes aspectos de tu vida; tu mente y tu alma se conectan atrayendo todo lo que en ellas pongas, eres lo que piensas, eres lo que sientes.

viernes, 29 de mayo de 2015

El alma de los animales

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Son innumerables los casos de animales que realizan actos portentosos de fidelidad y amor a los seres humanos. Es conmovedora la historia de Alex, un loro gris que el día antes de morir le dijo a su dueña: “Se buena. Te quiero”. Una ballena beluga que sacó del mar a un buceador que había quedado atrapado en el hielo, o unos chimpacés que cuando un compañero murió se abrazaron en silencio y solemnidad en el momento en que los cuidadores llegaron a retirar el cadáver.
Siempre he escuchado que los animales no tienen alma pero tengo animales en casa, especialmente gatos, y la convivencia y el compartir tantas cosas con ellos me han llevado a dudar rotundamente de esa creencia popular. Todo aquel que haya tenido la hermosa experiencia de compartir su vida con un animal, sabrá de lo que estoy hablando. Se trata de sus ojos, de su comportamiento, de sus miradas, su carácter, su lealtad y su amor incondicional.
Cuentan, aquellos que realizan viajes astrales, que en ese otro mundo paralelo al nuestro, se encuentran con muchos animales. Existen innumerables experiencias con mascotas fallecidas e incluso comentan que a nivel telepático puedes tener pequeñas conversaciones, muy simples eso sí, con ellos. También es muy frecuente encontrar a los animales domésticos vivos, especialmente gatos, en ese plano. Para los animales, el desdoblamiento astral es algo sencillo, en cambio, los seres humanos hemos perdido la habilidad de hacerlo de forma consciente y debemos aprender como si fuésemos niños chicos.
Algo que también se escucha es que los animales poseen un alma grupal o colectiva porque aún no han evolucionado como seres individuales o son incapaces de hacerlo. Pero hay muchos testimonios de personas que realizan viajes astrales que hablan de la existencia de animales con conciencia individual. Aunque existe una diferencia entre unas especies animales y otras: animales como insectos, anfibios y otros, poseen un alma colectiva mientras que los animales que viven en contacto con seres humanos como gatos, perros o caballos tienen un alma individual.
Todos los testimonios coinciden: los animales que conviven con nosotros y que tanta sensibilidad y amor nos dan en vida, son mucho más inteligentes en esa otra realidad astral y parece que responden a las necesidades humanas. Cada noche los seres humanos hacemos un viaje astral inconsciente pues una de las finalidades del sueño humano es “recargarnos” de energía universal. Los gatos muchas veces nos acompañan y protegen nuestro cuerpo en el viaje astral, vigilan nuestra evolución, y son grandes transmutadores de energía. No es casualidad que los egipcios embalsamasen a sus gatos, sabían de su poder.
Tampoco es casualidad ver como algunos animales domésticos comienzan a seguir con la mirada fija un punto invisible en el techo o la pared. Ellos poseen visión astral, por eso nosotros no podemos ver lo que ellos ven. Incluso cuentan que cuando viajas por ese misterioso plano de existencia, los animales te detectan, ladrando o maullando a tu paso.
El hecho de que algunos animales tengan una proyección de su existencia, en el caso de los animales “vivos” y que haya una supervivencia en el caso de los animales “fallecidos”, demuestra la presencia de una conciencia que trasciende esta realidad física. El hecho determinante de que los animales ayuden a las personas y que incluso, en casos extremos, hayan dado su vida por ayudarnos o salvarnos, demuestra que tienen un libre albedrío, que deciden ayudarnos y no quedarse inmóviles. Ese acto de generosidad solo puede provenir de un espíritu evolucionado, de un alma, de una forma de conciencia que, como dice Antonio Moraga, uno de los mayores expertos en el viaje astral en este país, “los animales también tienen espíritus guías que poseen caracteres nada inferiores al mejor de los hombres”.
Viendo la realidad de un modo más amplio, es decir, abriendo nuestra mente a esas maravillosas experiencias que nos cuentan algunas personas, entendemos las cosas de forma diferente, de una forma más humilde y respetuosa hacia los sentimientos de esos seres increíbles mal llamados animales….

domingo, 24 de mayo de 2015

Estas son las 5 heridas emocionales que te hicieron en la infancia


Los problemas vividos de los 0 a los 7 años con nuestros progenitores explican en un alto grado cómo será nuestra futura calidad de vida y cómo ello influirá en nuestro bienestar y ante nuestras dificultades. Es aquí donde se generan 5 tipos de personalidad partiendo de las 5 heridas de la infancia básicas: injusticia, rechazo, abandono, traición y humillación.
Si tuviste dificultades con tu progenitor de sexo contrario, tendrás dificultad para recibir amor, mientras que si tu progenitor del mismo sexo no ha sido un buen modelo, tendrás dificultad para expresar amor y amarte a ti mismo. Y esas dificultades, con toda probabilidad, se perpetúan en la edad adulta a no ser que sean sanadas.
 1 Herida de la infancia: rechazo
Es una herida muy profunda que cuando la sufres, te sientes rechazado en tu interior y vives una idea equivocada respecto al derecho a existir. Se origina y es mucho más intensa cuando es producida por el progenitor del mismo sexo. Suele suceder cuando el bebé llega por sorpresa y en la primera etapa del proceso uno o los dos progenitores lo viven como un fastidio en ese preciso momento, o bien porque existe verdadero rechazo por parte de uno de ellos.
Los pensamientos son principalmente de rechazo, de no ser deseado y también de descalificación hacia uno mismo.
Su principal conducta es la de huidizo. Tiende a huir de las situaciones desagradables. No es muy partidario a socializar y tiende a abandonar lo que inicia. No se apega a las cosas ni a las personas. Considera sus relaciones y su dinero útiles aunque no le generan placer.
No sirvo para nada, lo que digo no le importa a nadie, no sé para que participo, no tengo capacidad para hacer esto, soy malo para esto, nadie me escucha… Éstos son los tipos de pensamientos que tiene y la forma de expresarse ante una dificultad.
Requiere trabajar las situaciones que le generan pánico, sus miedos internos y sus temores.
Afecta a la persona en el nivel del SER.
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 2 Herida de la infancia: abandono
Generalmente se origina a raíz de los padres que están ausentes la mayoría del tiempo, que trabajan todo el día o ante la llegada de un nuevo hermano. También sucede cuando te aíslan en una parte de la casa la mayor parte del tiempo. Es mucho más intenso cuando se vive con el progenitor del sexo opuesto.
Sus pensamientos son de aislamiento, de abandono y de víctima. Se orientan en un alto grado hacia la soledad.
Su principal conducta es la de dependiente. Su mayor temor es la soledad y no soporta estar a solas consigo mismo; al final acaba estando solo. Es retraído, no le gusta el contacto con los demás. Genera un verdadero drama ante una mínima situación sin importancia. Solicita y busca el apoyo de los demás ante los conflictos.
No estoy dispuesto a soportarlo más, nadie me apoya en esto, nadie me ayuda, prefiero estar solo, tú verás lo que haces, si abandonas no vuelvas…, son sus modos de comunicarse ante un problema.
Requiere trabajar sus temores más intensos, su miedo a la soledad y su rechazo al contacto físico.
Afecta al TENER y al HACER.
 3 Herida de la infancia: humillación
Ocurre en cualquier ámbito durante la infancia. Se da en las situaciones repetitivas en las que te avergüenzan, te gritan, te humillan y te comparan. Se genera tanto en el entorno familiar como en el entorno social. Se hace más fuerte cuando estas conductas provienen de la madre.
Los principales pensamientos son de abandono, de comparación y de rebajarse a los demás (soy una basura). Los procesos mentales se enfocan en querer poner solución a los problemas de los demás abandonando los intereses propios, cosa que hace justificar y reafirmar su humillación.
La conducta principal es de dependiente. Es orgulloso, rígido y masoquista, generando cierto placer en el sufrir. Necesita estar atado a otras personas y cargar con los problemas de los demás.
No lo merezco, no soy digno, soy muy poca cosa para esto, no tiene importancia… son algunos modelos que usa habitualmente para expresarse
Requiere trabajar la dependencia, la libertad y el desapego. Es lo que más desea y a la vez lo que más teme.


 4 Herida de la infancia: traición
Surge en la infancia cuando el niño se siente traicionado por alguno de sus progenitores. La manera principal de traición es cuando sus padres no suelen cumplir las promesas que hacen al hijo. Se intensifica cuando la conducta se sufre con el progenitor del mismo sexo.
Los principales pensamientos son de traición lo que genera que deriven en sentir envidia de los demás por no merecer lo que tienen. Suelen ser muy rígidos con la consecuencia de ser difícil poder cambiar la manera de pensar.
La principal conducta es la de controlador. Le gusta tener el control sobre los demás para así evitar ser traicionado. Su carácter es fuerte para justificar su capacidad de control y le gusta manejar grupos. Los mayores miedos del controlador son el disociarse de sí mismo y separarse o perder a su pareja.
Suele confirmar sus principales temores provocando que se produzcan.
Permíteme terminar, aún no he acabado de hablar, ¿me entiendes, verdad?, ten confianza en mí, déjame que lo haga solo, yo lo sé hacer bien, justamente es lo que quiero, exactamente es lo que tienes que hacer, tienes lo que te mereces, es la forma común de comunicación del controlador.
Requiere trabajar su paciencia, su tolerancia y vivir el momento presente. Aprender a estar sólo y a delegar responsabilidades de manera efectiva y confiadas son sus principales retos.
 5 Herida de la infancia: injusticia
Se origina en un entorno en el que los progenitores son fríos en sus relaciones y de conductas severas. Ocurre en la infancia cuando comenzamos a vivir nuestra integridad como persona. Los padres comienzan a exigir demasiado al hijo. Es más fuerte si el origen es con el progenitor del mismo sexo.
Suelen ser estrictos consigo mismos y tener pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de auto-sabotaje. Buscan la exactitud. No es posible que otros tengan lo que a mí me ha costado tanto trabajo, son pensamientos que suelen rondar por su cabeza.
Su principal conducta es la rigidez. Intentan ser muy importantes y proyectar fuerza y poder. Fanáticos del orden y de conducta perfeccionista, solo confían en sí mismos y les cuesta tomar acción. Le gusta dar órdenes y dirigir.
Justamente eso es lo que quiero, exactamente es lo que debes hacer, creo que es justo, estás de acuerdo conmigo… es la manera de comunicar más común.
Requiere trabajar su desconfianza y su rigidez mental. Generar flexibilidad y confianza hacia los demás es su mayor reto.
Ahora que ya conoces las 5 heridas de la infancia que pueden estar afectando a tu bienestar y sus personalidades asociadas, ¿cuáles de ellas te caracterizan?
Comenzar por analizar estos tipos de conductas y reconocerlos en nosotros mismos es el primer paso para sanarlos. ¿Qué vas a hacer ahora?