lunes, 4 de agosto de 2014

El Estado Del Alma Determina La Salud


salud

“Entrevista a Ghislaine Lanctot”
No hay ningún microbio exterior que haga enfermar, soy yo la creadora de mis enfermedades. Y ésta es la verdadera enfermedad del alma, el no saber que soy yo quien la está creando. Como yo pienso que no soy responsable, me imagino creadores exteriores: microbios, tumores, etc. Por ejemplo un simple catarro: hace frío, me cojo un catarro. Y puedes tener un catarro en verano, es un sinsentido, no tiene nada que ver con el frío. Con esta estructura de pensamiento voy generando la guerra hacia los factores exteriores.
Estoy griposo, ¿qué me receta?
–Nada.

¿Ni un poquito de Frenadol?
-¿Para qué? ¿Para tapar síntomas? No. ¡Atienda a sus síntomas, escúchese! Y su alma le dará la receta.

Pero, ¿me meto en la cama o no?
–Pregúnteselo usted mismo, y haga lo que crea que le conviene más. ¡Crea en usted!

¡A los virus les da igual lo que yo crea!
–Ah, ya veo: elige usted el papel de víctima. Su actitud es: “He pillado una gripe. Soy víctima de un virus. ¡Necesito medicinas!”.

Pues sí, como todos…
–Pues allá usted… Mi actitud sería: “Me he regalado una gripe. ¡Soy la única responsable! Debo cuidarme un poco”. Y me metería en cama, reposaría, me relajaría, meditaría en cómo me he maltratado últimamente…

¿Se ha “regalado” una gripe, dice?
–¡Sí! Tu enfermedad viene de ti, no viene de fuera. La enfermedad es un regalo que tú te haces para encontrarte contigo mismo.

Pero nadie desea una enfermedad…
–Tu enfermedad refleja una desarmonía interior, en tu alma. Tu enfermedad es tu aliada, te señala que mires en tu alma, a ver qué te sucede. ¡Dale las gracias: te brinda la ocasión de hacer las paces contigo mismo!

Quizá sea más práctica una pastillita…
–¿Hacer la guerra a la enfermedad? Eso propone la medicina actual, y las guerras matan, traen siempre muertes.

No me dirá ahora que la medicina mata…

–¡Un tercio de las personas hospitalizadas lo son por efectos medicamentosos! En Estados Unidos, 700.000 personas mueren al año a causa de efectos secundarios de medicamentos y de tratamientos hospitalarios.

Morirían igual sin medicamentos, oiga.
–No. No si cambiamos el enfoque: la medicina actual ha olvidado la salud, ¡es una medicina de enfermedad y de muerte! No es una medicina de salud y de vida.

¿Medicina de enfermedad? Acláremelo…
–En la antigua China, un acupuntor era despedido si su paciente enfermaba. O sea, ¡el médico cuidaba de la salud! ¿Ve? Toda nuestra medicina es, pues, el fracaso total.

Prefiere medicinas alternativas, pues…
–Respetan más el organismo que la medicina industrial, desde luego: homeopatía (¡será la medicina del siglo XXI!) acupuntura, fitoterapia, reflexoterapia, masoterapia… la practica del yoga… la meditación… Son más baratas… y menos peligrosas.

Pero no te salvan de un cáncer.
–¡Dígale eso a la medicina convencional! ¿Te salva ella de un cáncer?

Puede hacerlo, sí.
–Lo que hará seguro es envenenarte con cócteles químicos, quemarte con radiaciones, mutilarte con extirpaciones… ¡Y, encima, cada día aparecen más cánceres! ¿Por qué? Porque la gente vive olvidando su alma (que es divina): la paz de tu alma será tu salud, porque tu cuerpo es el reflejo material de tu alma. Si te reencuentras con tu alma, si la pacificas…, ¡no habrá cáncer!

Palabras bonitas, pero si un hijo suyo tuviese un cáncer, ¿qué haría usted?
–Alimentaría su fe en sí mismo: eso fortalece el sistema inmunitario, lo que aleja al cáncer. ¡El miedo es el peor enemigo! El miedo mina tus autodefensas. ¡Nada de miedo, nada de sumisión al cáncer! Tranquilidad, convicción, delicadeza, terapias suaves…

Perdone, pero lo más sensato es acudir a un oncólogo, a un médico especialista.
–La medicina convencional debiera ser sólo un último recurso, y muy extremo… Y si tu alma está en paz, eso jamás te hará falta.

Bien, pues tengamos el alma pacificada… pero, por si acaso, pongámonos vacunas.
–¡No! Las fabrican con células ováricas de hámster cancerizadas para multiplicarlas y cultivarlas en un suero de ternera estabilizado con aluminio (eso la de la hepatitis B, con su virus): ¿inyectaría usted eso a sus hijos?

Les he hecho inyectar ya varias…
–Y yo a los míos: fui médico, y por entonces no sabía aún todo lo que hoy sé… ¡Pero hoy mis hijos no vacunan ya a sus hijos!

Yo creo que seguiré vacunándolos…

–¿Por qué? La medicina actual mata moscas a martillazos: no siempre muere la mosca, pero siempre rompe la mesa de cristal. Son tantos los dañinos efectos secundarios…

¿Por qué abominó usted de la medicina?
–Yo me hice médico para ayudar. Me dediqué a la flebología, a las varices. Llegué a tener varias clínicas. Pero fui dándome cuenta del poder mafioso de la industria médica, que atenta contra nuestra salud, ¡que vive a costa de que estemos enfermos! Lo denuncié… y me echaron del Colegio de Médicos.

O sea, ya no puede usted recetar…
–¡Mejor! Los medicamentos están fabricados pensando en la lógica industrial del máximo beneficio económico, y no pensando en nuestra salud. Al revés: si estamos enfermos, ¡la mafia médica sigue ganando dinero!

¿Y a quiénes tilda de “mafia médica”?
–A la Organización Mundial de la Salud (OMS), a las multinacionales farmacéuticas que la financian, a los gobiernos obedientes, a hospitales y a médicos (muchos por ignorancia)… ¿Y qué hay detrás? ¡El dinero!

No escoge usted enemigos pequeños…
–Lo sé, pero si me hubiera callado, hubiese enfermado y hoy estaría ya muerta.

¿Cuál ha sido su última enfermedad?
–Hace dos días, ja, ja… ¡una diarrea!

Vaya: ¿qué reflejaba eso de su alma?
–Oh, no sé, no lo he analizado… Me he limitado a no comer… ¡y ya me siento bien!

Pero se pasa mal, ¿eh…?
–Ja, ja… Si la enfermedad te visita, ¡acógela, abrázala! ¡Haz la paz con ella! No salgas corriendo como loco en busca de un médico, de un salvador… Tu salvador vive dentro de ti. Tu salvador eres tú. ¡Dios esta en ti!

 “Entrevista a Ghislaine Lanctot”

domingo, 3 de agosto de 2014

Mil trescientas personas ya están cambiando el mundo


Muchas veces te habrás preguntado que puedes hacer para mejorar las cosas. Desde pequeño te han enseñado, como a todos nosotros, que tú puedes hacer muy poco para cambiar el mundo. Y yo te digo que te han engañado. En Mindalia.com, la red social de ayuda altruista a través del pensamiento, puedes unir tus pensamientos positivos a los de mil trescientas personas de todos los países y creencias que ya forman parte de esta comunidad planetaria. Todos nosotros estamos ya mejorando el mundo con nuestros pensamientos positivos. ¡Créetelo! ¡Se puede hacer! Porque, muy por encima de otras cosas, lo que más cuenta son tus pensamientos.

Todo lo que te rodea, lo que ves y lo que no ves, funciona así: tus pensamientos y emociones influyen de una forma determinante sobre los trillones de células que dan vida y soporte a tu cuerpo y sobre todos los acontecimientos diarios de tu vida. Asimismo, tus pensamientos, unidos a los de un grupo pequeño o grande de personas, influyen sobre el resto de personas que viven en el planeta y afectan de una forma muy importante a los hechos que nos acontecen a todos, ya sean locales o a escala planetaria.
¿Pides pruebas? Te las doy. Sólo dos ejemplos. El primero, individual: ¿Te has dado cuenta de lo mucho que te afectan físicamente tus propios sentimientos, hasta el punto que cuando te entristeces por algo, al poco, este sentimiento puede ser capaz de provocar ríos de lágrimas en tu cuerpo físico? Quizá te hayas acostumbrado a verlo como algo “normal”, pero no es ni más ni menos que el poder de tus pensamientos en acción. Imagínate lo que sucede en ti cuando sientes odio, ira o cualquier mal pensamiento.
El segundo ejemplo, colectivo: Se han llevado a cabo numerosos experimentos en los que varios centenares de personas habían meditado, con el objetivo de reducir la violencia de una determinada ciudad o zona. En todos los casos bajaron las tasas de criminalidad y conflictos en las zonas elegidas, con relación a periodos anteriores.
Tus pensamientos, todos los pensamientos que tienes tú y cada una de las personas que forman parte de la comunidad de Mindalia.com, envían ondas que se transmiten como cuando dejas caer una piedra en un estanque. Un solo pensamiento produce una vibración pequeña, pero miles de pensamientos iguales producen una vibración mucho más grande, creciendo exponencialmente por la resonancia que produce la misma polaridad de los pensamientos positivos.
Si quieres cambiar cualquier cosa, empieza por ti mismo. Observa tus pensamientos y como afectan al clima mental colectivo. Si en Mindalia.com crecemos y somos muchos más enviando y recibiendo pensamientos positivos de todos los lugares del planeta, compartiendo sentimientos de paz, alegría y perdón, entonces estos pensamientos y sentimientos llenaran cada vez más el ambiente mental y emocional colectivo y mejoraremos mucho más rápido el mundo y a las personas que lo habitan.
Todo depende de ti, de cada uno de tus pensamientos. Todos juntos, a través de Mindalia.com, somos poderosos y fuertes. Mucho más de lo que te habían contado nunca. Ya no tienes ninguna excusa. No te hace falta ningún dinero, no necesitas mucho tiempo. En Mindalia.com tienes en tus manos el poder de cambiar ahora mismo el mundo. Eres la gota que puede colmar el vaso y expandir el cambio positivo que todos necesitamos.

sábado, 2 de agosto de 2014

El Milagro en la comida


comida
"Coméis algunos frutos, y he aquí que esta comida, una vez digerida y asimilada, contribuye al buen funcionamiento de todo vuestro organismo. ¿Cuál es esta Inteligencia capaz de aportar a cada órgano de nuestro cuerpo lo que necesita para que podamos continuar viviendo? ¿Cómo no sentir admiración ante ella?…
Gracias a esta comida podréis continuar viendo, oyendo, respirando, degustando, tocando, hablando, cantando, caminando. Y también se beneficiarán vuestros cabellos, vuestras uñas, vuestros dientes, vuestra piel, etc. Sí, ¿cómo no sentir admiración ante esta Inteligencia? A partir de ahora, debéis pensar más en ella. Intentad descubrirla y manifestarle vuestro reconocimiento.
Lo que es esencial en la comida, no es la materia de los alimentos. Lo que es esencial, son las energías que contienen, la quintaesencia encarcelada en ellos, porque es ahí dónde
está la vida. La materia del alimento no es más que un soporte. Es pues a través de esta materia que debemos tratar de alcanzar la quintaesencia con el fin de alimentar también nuestros cuerpos sutiles. Considerar que comemos solamente para alimentar nuestro cuerpo físico es un error: comemos para alimentar también nuestro corazón, nuestro intelecto, nuestra alma y nuestro espíritu."
Omraam Mikhaël Aïvanhov

viernes, 1 de agosto de 2014

Beneficios de la respiración

Sí, parece obvio, pero no todas las respiraciones son iguales. Un ejercicio genial y sencillo de respiración para calmar el sistema nervioso y la mente cargada de pensamientos, es una respiración programada donde la exhalación es más larga que la inhalación. Cuando tu exhalación es incluso unos pocos segundos más larga que tu inhalación, el nervio vago envía una señal a tu cerebro para activar tu sistema nervioso parasimpático y disminuir tu sistema nervioso simpático.
El sistema nervioso simpático comanda tu respueta de “lucha o huida” (fight or flight), y cuando se dispara, tu ritmo cardíaco y tu respiración se aceleran, y las hormonas del estrés como el cortisol son liberadas, preparando tu cuerpo para hacer frente a una amenaza. Si la amenaza es: ” Un león me está persiguiendo y tengo que huir, ” esto es útil. Si la amenaza es, “llegaré tarde al trabajo”,  esto no es particularmente útil , y de hecho puede ser perjudicial – cuando el cortisol se eleva durante demasiado tiempo o con demasiada frecuencia perturba todos los sistemas hormonales del cuerpo.
El parasimpático, por otro lado, controla tu descanso, relajo y respuesta digestiva. Cuando el sistema parasimpático es dominante, tu respiración se enlentece, la frecuencia cardíaca disminuye, la presión arterial baja a medida que los vasos sanguíneos se relajan y tu cuerpo se pone en un estado de calma y curación.

Poner tu cuerpo en un estado parasimpático es fácil. Elige una cuenta para tu inhalación y una cuenta para tu exhalación que es un poco más larga. Me gusta partir con 2 segundos de inhalación, y 4 segundos de exhalación, con una pausa al final de la inhalación, y otra pausa al final de la exhalación.
Instrucciones paso a paso:
Para empezar, siéntate tranquilo en un lugar cómodo. Cierra los ojos, y respira por la nariz.
Luego, inhala 2 segundos… mantén la respiración por un segundo… exhala suavemente contando hasta 4…acaba manteniendo la respiración por un segundo. Debes mantener tu respiración uniforme y suave.
Si sientes el recuento de 2-4 demasiado corto, intenta aumentar la duración de la respiración a 4 inhlación y 6 exhalación, o 6 inhalación y 8 exhalación, y así sucesivamente. Pero si respiraciones más largas crean algún tipo de ansiedad, no hay necesidad de empujarte a ti mismo. Lo más importante es que la exhalación es más larga que la inhalación, no la duración absoluta de la respiración.
¡Respira de esta manera por lo menos cinco minutos!
Verás una diferencia en tu estado de ánimo.